Reinier Cartaya tiene el honor de ser el único ciclista de Ciego de Ávila participante en Juegos Olímpicos. Compitió en Atenas, 2004, en el evento de velocidad por equipos junto a Julio César Herrera y Amed López, ocupando la séptima plaza.
Reconoce fue esa su mayor alegría aunque, para llegar allí, tuvo que sudar mucho la camiseta, con un alto nivel de consagración a los entrenamientos.
Arribó a la cita estival griega avalado por la medalla de oro en un campeonato Panamericano del deporte, en el 2002 y al siguiente año, el título en los Juegos Continentales de República Dominicana.
Nacido en 1981, se inició a los 11 años en el ciclismo como alumno de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Marina Samuel Noble, rememora que dos de sus entrenadores fueron Armando Menéndez y Óscar Díaz Perdomo.
A la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) llegó en 1998 y, ese propio año, ocupó el cuarto lugar en velocidad por equipos en el Campeonato Mundial Juvenil, en La Habana.
Siempre acompañado de la modestia, acudió a Campeonatos Mundiales y Copas Internacionales, entre otros certámenes, afirma sentirse orgulloso de haber seguido los pasos de su padre Rolando, que durante diez años integró el equipo Cuba de ciclismo.
Este deporte dijo, “ha sido fundamental en mí vida, no solo por las satisfacciones recibidas, sino también por contribuir a mí formación como ser humano, impregnándome voluntad, disciplina y decisión para enfrentar cualquier tarea. Por ello vivo orgulloso de mi trayectoria deportiva y si volviera a nacer sería nuevamente ciclista”.
Reinier, Gloria del Deporte Cubano, es entrenador del área de velocidad en la selección nacional juvenil de ciclismo.
