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La magia de «Amanecer» está en su gente

A veces se busca la magia en grandes estudios, en transmisores de alta potencia o en las últimas tecnologías. Sin embargo, cada tarde, cuando el reloj marca las 12:00 meridiano y hasta las 8:00 de la noche, una señal amiga recorre el éter del municipio Primero de Enero y sus alrededores.

En el corazón de este territorio, al nordeste de la central provincia de Ciego de Ávila, basta con sintonizar las frecuencias de Radio Amanecer en la 96.9 Megahertz (en el otrora batey Violeta) y 94.1 Megahertz (en Bolivia) para descubrir que el verdadero encanto no está en el éter, sino en la gente que lo habita.

Reza el bolero que 25 años no son nada, pero para una emisora municipal, un cuarto de siglo es toda una vida dedicada a contar las historias de su pueblo. La idea de fundar una estación radiodifusora en el territorio respondía a la necesidad de divulgar la realidad de los habitantes del municipio. Ese sueño se materializó el 14 de julio de 2001, cuando, exactamente a las 5:00 de la tarde, un reducido colectivo de técnicos y artistas hizo posible la primera transmisión.

Desde la remembranza de sus fundadores, reviven los pasajes, casi exactos, casi cronológicos, del acto inaugural presidido por Josefa Bracero Torres, quien se desempeñaba como Vicepresidenta del entonces Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y diputada al parlamento cubano por el propio municipio. Desde esa fecha la planta radial ha tejido un vínculo tan estrecho con su audiencia que se confunden en un solo latido.

Quienes la crearon lo sabían bien, y por eso aún hoy se le rinde honores a su primer director, José Antonio González Morales, «Toñy», el capitán que trazó el rumbo de esta nave de palabras, efectos y música. Quienes lo conocieron reconocen – y admiran- el amor y el aprendizaje que supo implementar con cada persona que formó parte del colectivo, sentando las bases de una escuela de la radio local.

Dentro de la demarcación «Amanecer» repercute como el puente más cercano entre la institucionalidad y la vida cotidiana de los barrios, el campo y los poblados. ¿El secreto de su andadura? Poner a la comunidad en el centro. No es una emisora que habla para el pueblo; es una emisora que habla con el pueblo, y en su lengua. Porque la radio comunitaria no es un lujo, es una necesidad: un espacio donde los radioescuchas se sienten identificados, un altavoz para sus inquietudes y un estandarte de su cultura .

Fue esa misma magia popular la que se hizo más palpable y necesaria en los momentos difíciles. Cuando la COVID-19 proporcionó el encierro y el miedo rondaba, Radio Amanecer fue ese hilo de voz que no se apagó, llevando orientación y esperanza a cada hogar. Y cuando los ciclones amenazaron, su señal se convirtió en el salvavidas informativo, guiando, alertando y uniendo a la comunidad en la defensa . Esa es la fuerza de una emisora que no es de nadie, porque es de todos.

Pero su magia también se celebra en la alegría compartida. Sus estudios han sido anfitriones del Club del Danzón, haciendo bailar al recuerdo; y de la Cátedra del Adulto Mayor, demostrando que la radio es un vehículo para la inclusión y el conocimiento. Porque una emisora municipal no solo informa o entretiene; educa, moviliza y, sobre todo, pertenece a su gente . La verdadera magia está en que todos se sientan parte de ella.

Pero no todo ha sido bonanza y complacencia. Cuando han transcurrido dos décadas y media de aquella alborada informativa en la tierra de isoras, laureles y bugambilias, tocan a la puerta los nuevos desafíos. Se demandan formas más novedosas para seducir a la audiencia y mayor sagacidad para entender la segmentación de los públicos y su tránsito hasta el espacio digital. Hasta allí debe llegar también «Amanecer» con sus hacedores y producciones radiofónicas.

En su aniversario 25, Radio Amanecer es mucho más que una frecuencia. Simboliza el espejo donde Primero de Enero se mira y se reconoce. Consolida el testimonio de que la radio es el medio colectivo en sintonía con la actualidad y veracidad informativa y artística, ese amigo que habla en confianza y que, en cada emisión, renueva el pacto de complicidad con los oyentes. Fulguran los 25 años en el dial porque al final, como reza la historia, la magia de «Amanecer» está en su gente.

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