coraje y su lealtad lo convirtieron desde muy temprano en un objetivo de los servicios de inteligencia enemigos y de los mercenarios entrenados y financiados por ellos.
¡Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca! (Aplausos.) No se toca mientras queden una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala.
Raúl es también Nuestra América y el Sur Global. Lo confirma su dimensión de estadista que marcó trascendentales pautas en las relaciones internacionales, una de ellas, sin lugar a dudas, su efectiva contribución a la paz internacional, siendo artífice de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, que hoy sufre el ultraje de la política injerencista y guerrerista de la actual administración estadounidense, restauradora de la Doctrina Monroe y de la despectiva mirada a nuestras tierras como patio trasero del imperio.
Raúl fue el mediador activo y efectivo de los diálogos de paz en Colombia, que permitieron la firma del acuerdo entre las FARC y el Gobierno colombiano, y también el facilitador de aquel encuentro inédito y conciliador entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa tras varias centurias de desencuentros.
Su convicción de que es posible convivir civilizadamente en medio de las diferencias lo llevó a conducir con paciencia, sabiduría y discreción el inicio de un camino hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, truncado en 2017 con inverosímiles pretextos fabricados por segmentos anticubanos que siempre se han opuesto a cualquier entendimiento entre nuestras dos naciones y que hoy presionan por un enfrentamiento militar, que resultaría dramáticamente costoso para ambos pueblos.
Al audaz guerrillero, al dirigente revolucionario, al estadista inteligente, es preciso sumar sus innegables cualidades como ser humano sensible y justo; probado en todas las facetas de la vida como hijo devoto, hermano leal y amoroso esposo, padre, abuelo, bisabuelo, amigo y jefe, sin dejar de ser exigente (Aplausos). ¡Un cubano cubanísimo!, como escribí en el mensaje de felicitación.
Raúl llega a sus 95 acompañándonos y guiándonos con su sabiduría proverbial, lo cual es una suerte que todos los revolucionarios celebramos y agradecemos este y todos los días.
En nombre de él, porque me lo ha pedido, quiero transmitir a nuestros compatriotas su gratitud infinita por las incontables y emotivas muestras de solidaridad, cariño y respeto que ha recibido por estos días como reacción popular a las infamias imperiales y por su cumpleaños. Lo hace extensivo a todos los amigos del mundo que han hecho público su afecto en momentos de amenazas y represalias contra cualquier gesto de compromiso con Cuba.
rusas que no existen en Cuba. Esto nos confirma la fabricación desesperada de planes para atacarnos.
La mayor crueldad del bloqueo es su permanencia prolongada en el tiempo. Y la mayor ofensa a Cuba que lo sufre y al mundo que lo rechaza es el cínico intento de imponer una narrativa inversa: la del Estado fallido como culpable.
Tan perverso es el propósito de desestabilizar al país mediante la asfixia económica como su falso relato acompañante, que invierte la causa de los problemas para invisibilizar a los verdaderos culpables.
No cerramos los ojos ante nuestras propias insuficiencias, pero nunca podrá funcionar con normalidad un Estado al que se le niega o dificulta la posibilidad de importar alimentos, medicinas, combustible y repuestos, al bloquear sus finanzas internacionales e impedirle acceder a créditos o comerciar libremente, amenazando a terceros.
Esos obstáculos y dificultades se transforman en largos e insoportables apagones, en desabastecimiento de medicinas, alimentos y otros insumos, bajos niveles de producción, crisis profunda en la transportación de pasajeros dentro y fuera del país, caída del turismo, elevada migración, y el coro imperial con sus voceros locales culpando al supuesto “Estado fallido” y, por extensión, al socialismo de todo lo que funciona mal o no funciona. ¡Qué hipócrita la posición!
¡Lo que el imperio llama Estado fallido es, en realidad, un Estado agredido y negado a rendirse! (Aplausos.)
La realidad, cada vez más inobjetable, es que el Gobierno de los Estados Unidos realiza todos los esfuerzos posibles por conducir al país hacia un escenario de crisis, de colapso, mediante desajustes económicos, carencias materiales y privaciones de las necesidades más básicas del pueblo en su vida cotidiana.
Es un castigo colectivo que busca doblegar y poner de rodillas a toda una nación que, pese a los difíciles momentos que vive, no renuncia a su independencia ni cede ante las pretensiones de convertir a Cuba en un Estado tutelado por ellos.
Esa es la verdad incómoda: ¡Cuba no se rinde! ¡Cuba insiste y resiste! ¡Y esa insistencia es intolerable para el imperio! (Aplausos.)
Cuba quiere la paz. Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible.
Ahora bien, ¡si la patria es atacada, responderemos en legítima defensa! (Aplausos.) Y si intentan entrar, que no quepan dudas: ¡Habrá combate decidido y firme! (Aplausos.)
Queridos compatriotas:
Por estos días se cumplen 65 años de una operación impulsada por la CIA que se proponía asesinar a Raúl en Santiago de Cuba y, al mismo tiempo, autoinfligirse un ataque a la base naval de Guantánamo, apoyados en sus bandas contrarrevolucionarias internas, para justificar una agresión militar a Cuba.
El desmantelamiento de aquella operación, denominada como “Patty” por la CIA, vendría a ser una de las primeras grandes victorias del recién creado Ministerio del Interior, que a los pocos días de fundado implementó un efectivo contraplán conocido como “Candela”, que permitió con su triunfo preservar la vida de Raúl y desenmascarar públicamente las macabras intenciones.
Hoy, cuando se reinventan esos viejos métodos contra la Revolución y su líder, ¡nuestra respuesta no será diferente y nuestra confianza en la victoria tampoco será menor! (Aplausos.)
Nos sigue acompañando la firme convicción de:
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)
¡Vivan Fidel y Raúl! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)
¡Viva el Minint en su sesenta y cinco aniversario! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva el socialismo! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Y que viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
(Ovación.)
