Las tormentas eléctricas constituyen un fenómeno meteorológico presente en muchas tardes de verano en nuestro país. Para algunos son fuente de curiosidad, mientras que, para muchos, constituyen motivos de respeto y en muchas ocasiones de temor.
En esta ocasión estaremos un poco más acerca de los rayos, el fenómeno más conocido y peligroso de las tormentas eléctricas.
Lo primero es señalar que hay diferencias entre las tormentas eléctricas y los rayos. Las tormentas eléctricas son fenómenos atmosféricos completos que incluyen lluvia, viento, granizo y descargas eléctricas, mientras que los rayos son solo una de esas descargas eléctricas visibles.
Según la terminología científica, el rayo es una descarga eléctrica natural de muy corta duración y alto voltaje que se produce entre una nube y el suelo, o dentro de una nube.
Esta descarga electrostática violenta y repentina genera un destello brillante llamado relámpago y un estruendo muy fuerte llamado trueno.
En las primeras etapas de su desarrollo, el aire actúa como aislante entre las cargas positivas y negativas de la nube y entre la nube y el suelo. Cuando las cargas opuestas se acumulan lo suficiente, esta capacidad aislante del aire se rompe y se produce una descarga eléctrica rápida que conocemos como rayo.
Los rayos pueden producirse entre cargas opuestas dentro de la nube de tormenta o entre cargas opuestas en la nube y en el suelo (rayos nube-tierra).
¿Por qué los rayos producen truenos?
Aunque, generalmente, son vistos como fenómenos distintos, el trueno no es otra cosa que el efecto acústico producido por un rayo. Un trueno se produce debido al calentamiento repentino que produce un rayo en el aire que le rodea, el cual se expande y contrae, de manera rápida, dando lugar a una onda de presión, causando el familiar estruendo del trueno.
El rayo es uno de los fenómenos naturales más antiguos observados en la Tierra. Se puede observar en erupciones volcánicas, incendios forestales, extremadamente, intensos, detonaciones nucleares en la superficie, fuertes tormentas de nieve, grandes huracanes y, obviamente, tormentas eléctricas.
Durante siglos, el rayo fue interpretado como voluntad divina, castigo o señal. Desde Zeus y los dioses del trueno hasta las primeras explicaciones naturalistas, el fenómeno permaneció envuelto en misterio y temor.
Aunque los científicos no están del todo seguros de por qué se producen los rayos, sí saben cómo se producen. Todo comienza cuando se forma una corriente eléctrica en una nube. Cuando el suelo está caliente, calienta el aire que se encuentra justo encima.
A medida que el aire caliente asciende, la nube se expande, haciéndose cada vez más grande. Sin embargo, no toda la nube está caliente. En la parte superior de las nubes, las temperaturas están bajo cero. ¡Hace tanto frío que el vapor de agua se congela!
Cuando el aire caliente y el aire frío se encuentran, se forma una tormenta eléctrica. Numerosos fragmentos diminutos de hielo chocan entre sí mientras se mueven, frenéticamente, dentro de la nube. Este es el comienzo de un rayo. El choque de estas partículas genera una carga eléctrica.
A medida que la nube se carga, eléctricamente, las partículas más ligeras con carga positiva se forman en la parte superior. Las partículas más pesadas con carga negativa se hunden hasta la parte inferior. Cuando ambas cargas alcanzan un tamaño suficiente, se produce un rayo entre ellas.
Los rayos se dirigen desde la nube hacia el suelo y representan un peligro para quienes se encuentran al aire libre, cuando se acumula carga positiva en el suelo bajo la nube. Esta carga es atraída por la carga negativa en la base de la nube, concentrándose alrededor de cualquier objeto que sobresalga en el aire.
¡Por eso los árboles, las torres de control de tráfico aéreo e incluso las personas son excelentes pararrayos! La carga positiva del suelo se conecta con la carga negativa de la nube, creando un rayo nube-tierra.
Hoy en día existen diversos métodos para la detección de las descargas eléctricas. Uno de ellos se basa en las variaciones en el campo electromagnético que producen las descargas eléctricas, el cual es detectado por, al menos, tres sensores de una red, lo que permiten ubicar el punto aproximado de la descarga, así como la intensidad y el tipo de descarga: nube-tierra (ascendente o descendente) o nube-nube.
La exactitud de los datos dependerá de la cantidad de sensores cercanos a donde “caiga el rayo” y por supuesto en las vastas zonas oceánicas, se dificulta la detección.
El otro sistema se encuentra a bordo de los satélites GOES. Estos orbitan la tierra a casi 36 000 kilómetros de altura “girando junto a la Tierra”, de manera tal que observan la misma cara del planeta constantemente.
Los rayos. Primera causa de muerte en Cuba por fenómenos naturales.
Como se mencionó, con anterioridad, la caída de rayos son eventos comunes en las tardes durante las tormentas. De forma lamentable, en muchas ocasiones, estos impactos de rayos han causados múltiples muertes y heridos entre la población cubana, sobretodo en lugares rurales.
Según especialistas en el tema, un promedio anual de 51 fallecidos provocaron las tormentas eléctricas en Cuba desde 1987 hasta 2023, causando 1892 pérdidas humanas en ese periodo. Estos datos hacen que, los rayos, sean considerados la primera causa de muerte por fenómenos naturales en Cuba.
En resumen, los rayos no son una manifestación divina, ni un fenómeno natural que se debe tomar a la ligera. Sus efectos son muy peligrosos e incluso letales para la vida humana, por lo que la protección es fundamental.
Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos; aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas; salir, inmediatamente, y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua son algunas de las medidas de protección.
