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La voz del monte quedó capturada en Ciego de Ávila

  • Diez días bastaron para grabar en Florencia un telefilme que saldrá en la Televisión Nacional este verano

Con un presupuesto apenas justo y las ganas tremendas de llevar un mensaje de rescate cultural a la familia cubana, un equipo de filmación de la Televisión Nacional y actores avileños grabó, en Florencia, el teleplay La voz del monte.

Fueron diez días de intensidad cinematográfica donde las anécdotas volaron libres como los totíes y mariposas.

Hubo total apoyo del Partido, el gobierno, las instituciones de la cultura y el pueblo en general, para que en esos días de cámara en hombro y gritos de ¡Corten!, sobre todo jóvenes, se hicieran parte de un paisaje que pareciera varado en el tiempo.

Según le contó a Invasor, Nelson Aragón Martínez, quien fuera el ideólogo del filme y uno de sus asesores y productores, “yo tenía la idea de este material hace ya unos años y le pedí a Tony Quiñones, mi buen amigo, que me ayudara a llevarlo a término.

“Empecé a escribirlo, pero le pasamos la tarea a otros y finalmente terminó el propio Quiñones de concluir el guion y así empezó a moverse el proyecto. Apareció algo del financiamiento y fuimos elaborando más la idea para no perder ni un día de grabación, al menos, no por falta de previsión“.

Yasel Díaz Drago, periodista de Televisión Avileña que también formó parte de este equipo de profesionales, nos cuenta, “Tony es un director muy profesional, lo tenía todo bien pensado y calculado; apenas le hacía falta revisar la planificación del día. Además, tenía a su lado excelentes camarógrafos, sonidistas, y un editor de lujo que sabía muy bien lo que quería para cada escena.

“Fue un gusto trabajar con un equipo así, donde todo el mundo estaba en sintonía y sabía muy bien lo que tenía que hacer en cada momento”.

Para los que aún no lo conocen, Antonio Quiñones ya tenía algunos pasos recorridos en la Ciudad de los Portales pues, hace un año, estuvo presentando su anterior metraje llamado A través de sus ojos (2025), que tuvimos la dicha de presenciar en el cine Carmen y que llamó bastante la atención, por la historia martiana que cuenta y su excelente realización.

Este filme fue estrenado en el espacio televisivo Una calle, mil caminos; La voz… también se verá ahí, en primicia, para la segunda mitad de este verano.

La historia que cuenta el guion va en función del rescate cultural de la familia y, sobre todo, en los momentos actuales, donde esta institución social se ha visto tan desquebrajada por el impacto de las crisis, según palabras de Nelson Aragón.

Cuenta una historia de mapa y tesoro, de jóvenes que aventuran al rescate de la identidad y las raíces. Un argumento que unifica generaciones tan en contraste, que pareciera imposible verlas codo a codo, luchar por un ideal.

Se grabó en diferentes localidades dentro del mismo municipio de Florencia, por la terminal de trenes, el parque, dos casas familiares que sirvieron de locaciones y cuyos dueños se sintieron felices de ser parte de un proyecto como este.

Se filmó en el verdadero monte, ese donde el fango se agarra de los zapatos como aferrándose al suelo a donde pertenece. Dónde los grillos parecen hablar y las cigarras todavía existen. También estuvieron en la cueva El cuchillo, y cada actor pudo experimentar el silencio más húmedo, la vida bajo tierra, y el agua rodando en gotas hasta el vacío.

“Qué bien por los actores, estuvieron a la altura de cada escena”, sigue diciendo Yasel, “y sin importar los años de experiencia o la primera vez ante una cámara profesional”.

Entre esos actores experimentados vale la pena mencionar a quien ha sido, en Ciego de Ávila, un pionero del arte comunitario y conocedor también de las tradiciones más genuinas, Oliver de Jesús Hernández y Luis Enrique Carreres, Manuel Romero, junto a otros jóvenes avileños que se esmeraron por parecer verosímiles en sus personajes y dignos de otra puesta en escena, como el carismático Sián Javier Reyes Burgos, Patricia, Javier, Yarián, Josué, Mayandry, Janer, Lisvany, y tantos otros.

También, habría que mencionar la excelencia de la dirección de arte de manos de nuestro director artístico Juan Carlos Pérez, quien, además, fue esa especie de asesor para muchos momentos y productor de avanzada.

Por lo pronto, el telefilme se grabó y ya no hay quien silencie esa voz tan natural que nos llama a todos.

Válido el rescate de la cuentería a la luz de la luna; o los juegos de velorios; o simplemente, blandir las seis cuerdas para sacar una tonada o la verdadera voz del monte.

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