- La sustracción de componentes de la red eléctrica, un flagelo que se repite en distintos puntos de la provincia, ya suma dos personas fallecidas, ambas, víctimas de descargas producidas al intentar manipular instalaciones energizadas: la más reciente, en Baraguá, y otra ocurrida en 2025
Especialistas de la Empresa Eléctrica insisten en que el desconocimiento o la subestimación del riesgo, unido a las fluctuaciones del servicio, pueden inducir a una falsa sensación de seguridad que resulta, en la práctica, letal.
El hecho más reciente se registró el 16 de agosto en las inmediaciones del asentamiento “Gutiérrez”, en el municipio de Baraguá.
Según los elementos preliminares recopilados por la Empresa Eléctrica Ciego de Ávila, un hombre habría escalado un banco de transformadores con la presunta intención de extraer el aceite dieléctrico de su interior.
Durante la maniobra entró en contacto con partes energizadas del sistema, lo que le provocó lesiones mortales. El deceso fue confirmado en el lugar por la Guardia Operativa del Ministerio del Interior.
Un hecho similar, aunque no reciente, se había registrado en 2025 al final de la calle Maceo, en el municipio de Ciego de Ávila, donde un hombre resultó electrocutado al intentar sustraer el cable conductor del enlace de circuitos de una línea de 13 000 voltios.
Tras el contacto con el alto voltaje, cayó desde una altura aproximada de seis metros hacia la vía pública. Vecinos alertaron a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), cuyos agentes solicitaron de inmediato la presencia de la guardia eléctrica y dispusieron el traslado urgente del lesionado hacia el Hospital Provincial General Docente Dr. Antonio Luaces Iraola, donde permaneció ingresado y falleció dos o tres días después a causa de las lesiones sufridas.
Las pesquisas iniciales determinaron que el hombre portaba una segueta, con la que pretendía cortar el conductor.
Ambos casos ilustran una problemática que las autoridades del sector eléctrico califican de creciente: la sustracción de aceite dieléctrico y de cables conductores, motivada en buena medida por su valor de reventa, expone a quienes la practican a un riesgo extremo, con independencia de que la instalación se encuentre o no energizada en el momento de la manipulación.
Especialistas de la Empresa Eléctrica han insistido en que el desconocimiento o la subestimación del riesgo, unido a las fluctuaciones del servicio derivadas del déficit de capacidad de generación, pueden inducir a una falsa sensación de seguridad que resulta, en la práctica, letal.
La investigación del hecho ocurrido en Baraguá continúa por la vía correspondiente, con el propósito de esclarecer las circunstancias exactas y determinar responsabilidades.

