Con un homenaje al centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Cándido González Morales celebró la graduación de su trigésima novena promoción en el teatro de la Escuela Pedagógica Raúl Corrales.
La ceremonia, que reunió a estudiantes, profesores, familias y autoridades educativas, se convirtió en un mar de esfuerzos, talento y compromiso, justo en el año en que Cuba rememora a quien impulsó la creación de estas instituciones concebidas para forjar futuros hombres y mujeres de ciencia.
El acto, presidido por Edián García Mursulí, coordinador del Gobierno Provincial; el Doctor en Ciencias Luis Enrique Calderón Piñeiro, director provincial de Educación, y el Doctor en Ciencias Lázaro Padrón Pereira, director de la Educación Media Superior, abrió con la certeza de que en cada aula, en cada laboratorio y en cada estudiante que se graduó, vive el legado de aquel pensamiento que apostó siempre por la juventud como fuerza transformadora.
Las palabras iniciales recordaron que Fidel soñó una Cuba donde el talento, el esfuerzo y el conocimiento fueran pilares de la Revolución.
La distinción Pirámide, entregada a los educandos que mantuvieron una permanencia y constancia durante los tres años de formación, recayó en Daily Hatiz Naceira, Yosvany Sánchez Granado e Inaudy Emilio Batista García.
Acto seguido, el claustro vivió uno de los momentos más emotivos: la entrega de las Tizas de Oro, máximo reconocimiento a la labor docente. León Jorge Alfonzo López, cariñosamente conocido por “Mis Conocimientos”, fue reconocido por convertir cada trazo de tiza de la enseñanza física en un puente hacia el conocimiento.
Fidel G. Méndez Delgado, “El Fifi”, recibió la suya por transformar las fórmulas químicas en lecciones de vida y encender la chispa de la curiosidad. También recibieron el agradecimiento público otros profesores que dejaron huella imborrable: Maciel Cepero Yero, Yoneidy Pérez Heredia, Larry Martínez Barreto, Rafael Amado Recio Jiménez y Ricardo Mosquera Lazo.
El talento cultivado en concursos provinciales, nacionales y copas intervocacionales fue celebrado con la distinción conjunta del IPVCE y el Centro Provincial del Desarrollo del Talento (CPDT) a Ronaldo Ramírez Alfaro, Ernesto Manuel Espinosa Valdés, Carlos Alejandro Duque Murciego, Alejandro David Sarduy López, Gregory Israel Gómez Roura y Dilber Leonel Hernández Benítez.
La condición de Alumno Integral la recibieron Melanie Claudia Peña Monteagudo y Ronaldo Ramírez Alfaro, mientras que el premio a la Mejor Graduada fue para Amanda Ruiz Rodríguez, quien además conquistó, junto a Carlos Alejandro Duque Murciego y Melanie Claudia Peña Monteagudo, los Títulos de Oro por sus sobresalientes resultados académicos.
Las intervenciones pusieron voz a la resiliencia de una generación que transitó el preuniversitario en medio de adversidades cotidianas. Pablo Alejandro Rodríguez, presidente de la FEEM del centro, habló directamente a sus compañeros:
“Fueron años largos, duros, días sin luz, noches de estudio, mañanas que amanecían con el alma pesada pero con la mochila al hombro porque había que seguir. (…) Miren dónde están hoy, de pie, con la frente en alto. Siéntanse orgullosos”.

Visiblemente conmovido, añadió un mensaje personal: “Esta graduación me obsequió a los mejores amigos que he tenido. Decirles que los quiero con el alma y siempre los apoyaré en cada paso y decisión que tomen. Esto no es un final, es el principio de todo”.
La MSc. Tania Pajar Rodríguez, directora del IPVCE, subrayó en las palabras centrales que los graduados han hecho historia manteniendo en alto el nombre de su escuela, siendo protagonistas de esa maravillosa hazaña.
Destacó los resultados superiores en concursos y eventos internacionales, y el dato más significativo: la inmensa mayoría obtuvo su primera y segunda opción universitaria”. Su consejo resonó como hoja de ruta: “Recuerden, eso se logra con trabajo duro, con rigor y mucho estudio”.
La jornada, que contó con la voz de la artista avileña Oristela Pérez Betanzos, culminó cuando todos los graduados subieron al escenario con sus pullovers de la promoción y entonaron la canción que los identifica como IPVCE, mientras padres y maestros fundían en un abrazo eterno el orgullo de verlos convertidos en bachilleres.

