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UNICA y La Ceiba: una alianza que pone la ciencia al servicio de la agroindustria avileña

La Universidad de Ciego de Ávila «Máximo Gómez Báez» (UNICA) y la Sociedad Mercantil Agroindustrial «La Ceiba» S.R.L. han suscrito un convenio marco que trasciende lo meramente protocolar para erigirse como un puente estratégico entre el conocimiento científico y las demandas productivas del sector no estatal avileño.

El acuerdo, firmado por el Doctor en Ciencias Yurisbel Gallardo Ballat, Rector de la UNICA, y el Máster Rolando Macías Cárdenas, Director General de La Ceiba, se inscribe en un contexto clave: la actualización del modelo económico cubano, donde las MIPYMES ganan protagonismo en las cadenas de valor y la generación de innovación desde los territorios.

«Este convenio no es un acto administrativo, es una apuesta por la sinergia entre la ciencia y la producción real. La universidad debe estar donde ocurren las transformaciones, y el sector no estatal es hoy un actor imprescindible para el desarrollo local», afirmó Gallardo Ballat durante el acto de firma.

La Ceiba, surgida de la reconversión del Proyecto IMDL de Fomento y Desarrollo de Frutas y Vegetales Naturales y Deshidratados, representa un caso paradigmático de cómo la MIPYME cubana puede articularse con la academia para ganar competitividad.

«Necesitamos innovación constante para agregar valor a nuestros productos, y la UNICA nos aporta el capital intelectual y la capacidad investigativa que requieren nuestros procesos», señaló Macías Cárdenas.

Cuatro ejes estratégicos

El convenio establece líneas de acción concretas en cuatro dimensiones priorizadas:

· Formación dual y preparación técnica: los estudiantes se vincularán directamente a los procesos productivos de alto valor agroindustrial. Así se rompe el esquema de las prácticas pasivas: aprenderán en el ecosistema real de la empresa, donde identificarán problemas y propondrán soluciones desde la investigación aplicada.

· Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i): se implementarán programas que respondan a las demandas del sector agroindustrial avileño. La experiencia de La Ceiba en procesamiento y comercialización de alimentos se convierte, así, en un banco de pruebas para la innovación generada en los laboratorios universitarios, lo que fomenta un diálogo horizontal entre científicos, técnicos y productores.

· Extensión universitaria y desarrollo local: el conocimiento generado en las aulas y centros de investigación se proyectará hacia las comunidades circundantes con un enfoque que integra lo social, lo ambiental y lo económico. Se prevé, además, fomentar emprendimientos de base tecnológica, aprovechando la capacidad formativa y de asesoría de la UNICA para acompañar a otros actores no estatales en el territorio.

· Internacionalización: el acuerdo busca posicionar a la universidad avileña como referente en la articulación entre el sector estatal y no estatal en Cuba, y abre la puerta a alianzas con centros extranjeros interesados en el modelo cubano de gestión agroindustrial, así como a la captación de financiamiento internacional para proyectos conjuntos.

Impacto estratégico del acuerdo

El impacto estratégico del acuerdo se despliega en varias dimensiones clave. En la formación dual, el convenio mejora la empleabilidad y la capacidad innovadora de los estudiantes al insertarlos en procesos productivos reales.

En el plano investigativo, orienta los proyectos hacia la solución de problemas concretos, lo que redunda en una mayor eficiencia y competitividad para el sector agroindustrial. Desde la extensión universitaria, convierte a la UNICA en un agente de cambio social y económico que trasciende el campus, al tiempo que la internacionalización le aporta cooperación y visibilidad al consolidarla como referente en la articulación público-privada.

Finalmente, el enfoque en sostenibilidad integra criterios ambientales y sociales plenamente alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Plan Nacional 2030.

Con este paso, la UNICA reafirma su compromiso con el desarrollo social al asumir que su función no se agota en la formación de profesionales, sino que incide activamente en la transformación del entorno productivo. La articulación universidad-empresa —en este caso con un actor no estatal— se perfila como un laboratorio de colaboración que podría replicarse en otros territorios del país.

La firma de este convenio no es un punto de llegada, sino el inicio de un proceso que aspira a traducirse en resultados tangibles: nuevos productos alimenticios, procesos optimizados, estudiantes más preparados y comunidades más resilientes.

La UNICA camina con la convicción de que el desarrollo de Cuba pasa por la integración de todos sus actores económicos y sociales, y que la universidad tiene un rol insustituible en esa construcción colectiva.

 

 

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