La Unidad de Neonatología del Hospital Provincial Dr. Antonio Luaces Iraola de Ciego de Ávila marcó un hito en la humanización de sus cuidados con la entrega de los primeros pulpos de apego neonatal, una iniciativa impulsada por la enfermera Mairolis Medina, quien confeccionó las piezas artesanalmente.
Lejos de tratarse de un simple obsequio, esta medida se consolida como una estrategia de cuidado clínico basada en la estimulación sensorial temprana.

Los tentáculos de los pulpos, diseñados para imitar la textura y longitud del cordón umbilical, ofrecen al recién nacido un punto de agarre familiar que reduce significativamente los niveles de ansiedad, estabiliza las constantes vitales y favorece la autorregulación emocional durante su estancia en la incubadora.
Según fuentes hospitalarias, la incorporación de estos elementos constituye un complemento terapéutico no farmacológico que mejora la adaptación del bebé al entorno extrauterino.

El impacto trasciende lo físico: la presencia de los pulpos transmite calma a las familias y fortalece el vínculo afectivo en un momento crítico, al tiempo que refuerza el compromiso del personal sanitario con una atención integral.
El gesto, cargado de vocación y creatividad, evidencia cómo la enfermería y la innovación se alían para convertir los primeros días de vida en una experiencia de contención y amor, generando una profunda emoción tanto en las madres como en el equipo médico que atestiguó la llegada de estos pequeños aliados a las incubadoras.
