A pocos días del inicio del curso escolar en Cuba, los preparativos se intensifican en escuelas, universidades, centros tecnológicos y el resto de las instalaciones educativas del país.
Las difíciles condiciones que atraviesa la nación, por causas conocidas, afectan los procesos organizativos en los órdenes material y logístico. Aun así, maestros y directivos del sector se esfuerzan por crear las mejores condiciones para que el próximo primero de septiembre comiencen las clases y arranque un curso que deberá sortear múltiples obstáculos.
En un país que erradicó el analfabetismo y construyó un sistema educativo que ha permitido a todos estudiar hasta donde su capacidad e interés lo permitían, no se ceja en el empeño de seguir llevando la luz del conocimiento.
Faltan recursos materiales que en años anteriores se ofrecían gratuitamente a los estudiantes, como libretas, lápices y libros; también hay déficit de profesores. No obstante, sobre la marcha se irán resolviendo las carencias en la medida de las posibilidades.
Corresponde a los educandos y a sus familias poner el máximo interés en los distintos procesos educativos, recurriendo al autoestudio y la superación personal como vías alternativas que contribuyan a optimizar el aprendizaje de cada materia.
Ya comenzaron los trabajos de alistamiento en las escuelas, con la limpieza de interiores y exteriores, y la conformación de los claustros, que junto a las direcciones trazan las estrategias del curso 2006-2007.
Será una etapa dura, con muchas carencias que exigirán mayor disciplina y creatividad, pero que probará una vez más la capacidad del cubano para crecerse y sobreponerse a los embates que enfrenta el país.
