Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), destacó en sus redes sociales la historia de vida del doctor en Ciencias Meteorológicas Celso Pazos Alberdi, director general del Instituto de Meteorología, al cumplirse seis décadas de esa institución.
En la sede histórica del Instituto de Meteorología en Casa Blanca, La Habana, Pazos declaró al equipo de comunicación del CITMA que “nuestro principal valor, nuestra razón de ser, es evitar que se pierda una sola vida”, al referirse a la misión de la entidad.
Nacido en Morón, Ciego de Ávila, y criado en Palo Alto, relató que “todos los pueblos costeros tienen un vínculo umbilical con la meteorología, con el tiempo y sus fenómenos extremos”, y que la sabiduría empírica de su padre lo marcó profundamente en su vocación científica.
Recordó que estudió en el Instituto Hidrometeorológico de Odesa, en la entonces Unión Soviética, donde “a todos los cubanos nos enfocaron en la sinóptica, en el arte y la ciencia del pronóstico”, antes de incorporarse en 1985 al Instituto de Meteorología.
Pazos explicó que en 1987 impulsó la creación de la estación meteorológica de Cayo Coco y que, en 1991, fundó el Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros, experiencia que le enseñó que “la meteorología no es un fin en sí misma, sino una herramienta fundamental para la protección del medio ambiente”.
Sobre el origen del Instituto, señaló que fue creado en 1965 como respuesta al huracán Flora, que en 1963 causó más de mil víctimas en el oriente del país, e iniciativa del líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y afirmó que “nacía así una institución con la misión de evitar que una tragedia como Flora se repitiera”.
Entre los hitos de la entidad mencionó la expansión de la red de estaciones en los años 70, la creación de los Centros Meteorológicos Provinciales en los 90 y la modernización tecnológica durante la Batalla de Ideas en la primera década del 2000.
Subrayó que hoy el Instituto coordina las Comunicaciones Nacionales de Cuba a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y dirige los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, con proyecciones específicas para 67 puntos de la costa cubana.
En cuanto a la protección de vidas durante ciclones, afirmó que “cuando ese fenómeno toca nuestras costas y el resultado es la protección de la población, la satisfacción es inmensa, pero no es vanidad. Es la confirmación de que nuestro trabajo tiene sentido”.
Destacó que la mayor fortaleza de la entidad son sus recursos humanos, con más de mil trabajadores, y precisó que “el meteorólogo vive pendiente del tiempo las 24 horas, los 365 días. Es una pasión que se contagia a la familia y a los vecinos”.
Señaló que, pese a las limitaciones derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, los especialistas cubanos han modernizado y automatizado radares y estaciones, logrando que “Cuba tenga una de las mejores coberturas de radar por kilómetro cuadrado del mundo”.
Finalmente, afirmó que “Fidel nos enseñó que la meteorología es un instrumento de justicia social y de soberanía”, y que el reto para los próximos 60 años será brindar informaciones más eficientes y oportunas para la toma de decisiones en todos los sectores del país.
