Que la empresa estatal socialista sea el eje fundamental del desarrollo económico no es un simple eslogan, al menos, en predios del noroeste avileño. La Empresa Agropecuaria de Florencia perteneciente al Grupo Empresarial TabaCuba no esperó a que la autonomía llegara como una concesión. La tomó.
Sus indicadores productivos reflejan estadísticas de crecimiento: 815 hectáreas (ha) de tabaco sembradas en la campaña que recién concluye —un récord— y una meta para la 2026-2027 que aspira a 1200 ha.
“El salto es superior con relación a la campaña 2024-2025”, afirma con la seguridad de quien ha visto crecer la empresa, William Burgos Oria, director general de la entidad.
A pesar de perder 127 ha por condiciones climáticas adversas y dos casas de cura por rayos eléctricos, la empresa ya tiene acopiado el 83 por ciento de las toneladas (t) del plan técnico económico, con la mira en 897 t .
Pero los datos más reveladores no están en el tabaco. Están en lo que ocurre después de la cosecha.
Silvio Martínez Toledo camina entre sus gallinas con la misma destreza con la que maneja sus plantaciones de tabaco. La finca de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Bernabé Pérez Marbella es una muestra de lo que significa la autonomía empresarial en el terreno.
“El desarrollo del tabaco aquí en la finca me ha permitido hacer diversificación productiva”, dice con orgullo. “Gracias al tabaco me he hecho de dos equipos agrícolas y otros implementos, que me ayudan a realizar otras tareas porque, también, estoy enrollado en la crianza avícola”.
Hace apenas cuatro meses que se le ocurrió la idea de las gallinas ponedoras. Hoy, con 510 gallinas produciendo 390 huevos diarios —un rendimiento del 76 por ciento—, ya abastece a un hogar de ancianos, un círculo infantil y un Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Guadalupe.

“Queremos hacer tres o cuatro naves más, a ver si podemos tener tres mil por nave hasta llegar a diez mil”, proyecta con el entusiasmo de quien sabe que el modelo funciona
La empresa ha incorporado en esta campaña a cinco productores de tabaco en la crianza de gallinas para la puesta. El 53% de las áreas que fueron sembradas de tabaco hoy están utilizadas en cultivos varios.
Pero la diversificación no se queda solo en el campo. La misma lógica de aprovechar recursos y generar nuevos ingresos se trasladó a la infraestructura, en línea con las facultades que, el paquete de transformaciones, otorga a las empresas para gestionar y monetizar activos subutilizados.
Así, un local —parte del patrimonio de la entidad— fue transformado en una panadería. Allí, Karen Sánchez Álvarez amasa la masa con la tranquilidad de que su producto no depende del sistema electroenergético nacional. El horno del pan que consume la población aledaña, funciona con paneles solares y también con carbón.
“La inversión surgió porque había otra panadería cerca y decidió la empresa formar su panadería para los trabajadores y para la población”, explica Karen, maestro panadero.
El impacto ha sido “aceptable”, dice con modestia. A medida que van produciendo, las personas se van enterando y van incorporándose a comprarlo.
Otro de los logros más significativos de la autonomía empresarial en Florencia está en un local recién convertido: la tienda del productor tabacalero.
“De Ciego de Ávila hasta el Oriente no hay tienda del productor tabacalero”, explica la dirección de la empresa. “Nosotros, después de Villa Clara, somos la otra provincia que tiene. Sancti Spíritus, por ejemplo, la está creando ahora”.
Desde el 28 de enero, los productores de tabaco de la región, tienen un espacio donde adquirir desde kits fotovoltaicos —más de 130 vendidos hasta la fecha— hasta neveras, fogones de gas, televisores, equipos de cocina, incluso productos como el detergente. Todo con la divisa que ellos mismos generan, sin necesidad de viajar a La Habana o Santa Clara.
Es un circuito cerrado que fortalece la economía local y reduce la dependencia de intermediarios. Un ejemplo palpable de cómo la monetización de activos y la descentralización, contempladas en las transformaciones 14 y cinco del paquete económico, se traducen en beneficios tangibles.
La empresa ha acumulado, en pocos meses, una lista de logros que evidencian que la autonomía no es retórica: crecimiento de cinco a 15 proyectos de tabaco, con cinco más en aprobación; 30 sistemas de riego fotovoltaicos entregados a productores, con 60 más en espera y 18 sistemas de pozos profundos; 15 tractores entregados a productores, y montacargas para humanizar el trabajo en los almacenes.
La próxima campaña ya tiene contratadas mil doscientas ochenta y nueve hectáreas de tabaco, superando el pronóstico de siembra de mil doscientas. El objetivo a futuro: dos mil quinientas hectáreas.
«Ya el cincuenta y tres por ciento de las áreas que fueron sembradas de tabaco en esta campaña hoy están utilizadas en varios cultivos rústicos y también en cultivos para la población», resume Burgos Oria.
La perspectiva no es solo crecer en hectáreas, es transformar la matriz productiva. La Empresa Agropecuaria Florencia TabaCuba está demostrando que la autonomía empresarial es un mecanismo concreto para multiplicar la producción, diversificar la economía local y mejorar la calidad de vida de los productores y la población.
«El tabaco fue el motor», dice Silvio Martínez mientras mira sus gallinas. «Y ahora no pienso parar».
En un país donde la eficiencia económica es un desafío constante, esta empresa avileña ha entendido que la clave no está en esperar soluciones, sino en construirlas desde abajo, con las herramientas que la reforma pone a disposición y la creatividad que el campo permite.
Las transformaciones económicas aprobadas buscan convertir a la empresa estatal socialista en el eje fundamental del desarrollo. En Florencia, ese eje ya está girando. Y lo hace con la energía del sol, el trabajo de sus productores y la voluntad de quienes entienden que la autonomía no es un fin, sino un medio para producir más y mejor.
