«Hemos mantenido conversaciones a lo largo de estos días, estamos en contacto con nuestros amigos cubanos, estamos discutiendo sobre las opciones que hay para proporcionarles ayuda», declaró el vocero del Kremlin en declaraciones a los medios de comunicación.
El jefe del servicio de prensa de la Presidencia del gigante euroasiático reconoció que «por razones obvias, no se puede hablar de estos asuntos tan en público».
Peskov al ser interrogado sobre si el Kremlin teme a un aumento de fricciones con la Casa Blanca, desde donde amenazaron con aranceles adicionales a países que ayuden a Cuba, respondió: «No queremos una escalada, pero por otro lado nuestro intercambio comercial con Estados Unidos es casi inexistente».
Previamente, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, catalogó de “bloqueo energético” las acciones que desde la Administración estadounidense se ejercen contra nación caribeña.
«Las medidas sin precedentes adoptadas por Estados Unidos para bloquear el suministro de portadores de energía a Cuba, es decir, un bloqueo energético que incluye el combustible de aviación, provocó una situación muy grave que también afecta a los vuelos de las compañías aéreas rusas”, denunció la vocera de la Cancillería del país eslavo.
En su habitual encuentro con la prensa semanal, la diplomática condenó este jueves que las medidas aplicadas por Washington contra La Habana además de tener como objetivo agravar la crisis energética, también está diseñada para provocar el descontento de la población local y de los extranjeros que experimentan inconvenientes en este contexto.
Zajárova recordó que la Casa Blanca prolonga el bloqueo sobre la mayor de las Antillas desde hace varias décadas.
«Ahora esta situación se ha llevado simplemente a un punto absurdo, porque están golpeando económica y logísticamente, precisamente a aquellas personas, a las que durante tantos años decían ‘cuidar’, hablando de derechos humanos», criticó.
El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
