Durante la semana que concluye el océano Atlántico ha mostrado signos evidentes de las primeras perturbaciones ciclónicas de la actual temporada.
El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos estuvo monitoreando tres ondas tropicales, que, en su movimiento hacia el oeste, mostraron signos de posible desarrollo ciclónico, aunque las condiciones adversas en el Atlántico occidental y el mar Caribe impidieron la formación de estos organismos tropicales.
Recordemos que un ciclón tropical es un término que se emplea para designar a los sistemas de baja presión que se forman en los océanos, en un ambiente homogéneo y generalmente en la zona tropical.
El ciclón tropical está acompañado de una amplia área de nublados, con lluvias, chubascos y tormentas eléctricas y tiene asociada una circulación superficial de los vientos en sentido contrario al de las manecillas del reloj en el hemisferio norte.
En estos momentos, aunque la temperatura de las aguas del Atlántico es cálida, lo que favorece la formación de los ciclones tropicales, existen condiciones desfavorables en la atmósfera para un posible desarrollo ciclónico, pues existe un ambiente de alta cizalladura vertical del viento (cambio de dirección con la altura) y una capa de aire seco y estable sobre el área del Caribe.
En agosto comienza la parte más activa de la temporada ciclónica en nuestra área geográfica. Aunque la temporada ciclónica se extiende desde el 1ro de junio al 30 de noviembre, la mayor actividad ciclónica se desarrolla a partir de este mes, alcanzando el pico de la temporada entre septiembre y octubre.
Como promedio, en agosto se forman de tres a cuatro tormentas tropicales y de ellas, de dos a tres, se convierten en huracanes. La actividad ciclónica en agosto representa un 30 por ciento de toda la actividad ciclónica de la temporada.
Según la climatología de los ciclones tropicales, en agosto predominan las trayectorias largas a través del Atlántico tropical hacia el oeste noroeste para recurvar al norte entre los 70 y 80 grados de longitud oeste. Algunos de los huracanes más notables de agosto fueron Allen de 1980, Andrew de 1992 y Katrina de 2005.
A la provincia Ciego de Ávila, teniendo en cuenta el criterio de especialistas del Centro Meteorológico Provincial, la han afectado en agosto seis tormentas tropicales y cinco huracanes desde 1851 a 2024.
Recordemos que durante la actual temporada ciclónica se pronostica la formación de 11 ciclones tropicales en toda la cuenca del Atlántico Norte, cinco de los cuales podrán alcanzar la categoría de huracán y de ellos dos, pueden ser huracanes de gran intensidad.
Del total de ciclones tropicales, ocho se desarrollarán en el área oceánica del Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México. El peligro de que Cuba sea afectada por al menos un huracán,es moderado con un 40 por ciento de probabilidad.
Nuestro país tiene una probabilidad del 75 por ciento de ser afectada al menos por una tormenta tropical, lo cual es un riesgo elevado.
Según las últimas salidas de los modelos meteorológicos, no se espera el desarrollo de ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico durante las próximas segunda y tercera semana, del 19 de agosto al 1 de septiembre, ya que la probabilidad de formación es inferior al 20 por ciento. Esta situación es consistente con el pronóstico de alta cizalladura vertical del viento en la región principal de desarrollo de los ciclones tropicales en el Atlántico.
Sin embargo, aunque la actual temporada ciclónica se prevé menos activa de lo normal, siempre hay que estar atentos a los canales de comunicaciones oficiales del Instituto de Meteorología de Cuba, para estar al tanto de las informaciones emitidas por los meteorólogos. Y siempre tener presentes que debido al peligro natural que representan los ciclones tropicales, solo basta que uno solo pase por Cuba para causar grandes pérdidas económicas y de recursos materiales.
