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Foto: Guillermo Rodríguez

Cuba levanta su estandarte en el Panamericano de Softbol

Cuba está lista para irrumpir en el XIII Campeonato Panamericano Masculino de Sóftbol, que comenzará mañana en Montería, Colombia, con la ambición intacta y el pulso firme.

La escuadra antillana, ubicada en el puesto 21 del ranking mundial, afila bates y voluntades para un certamen que reunirá a 13 selecciones del continente del 21 al 28 de febrero en los estadios Amin Manzur y Luis Pocaterra, donde se disputarán un total de 57 partidos.

El torneo, clasificatorio a la Copa Mundial, representa además una estación decisiva en el ciclo olímpico: concederá seis boletos a los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y cinco plazas para la primera fase mundialista, en el horizonte regional ya están asegurados los cupos a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 para varias naciones, incluida Cuba.

Ubicada en el Grupo A, la selección cubana debutará el propio día 21 frente a Aruba y Panamá; el 22 rivalizará con Puerto Rico y el 23 cerrará la fase preliminar ante la poderosa Argentina. Será una ronda de todos contra todos en cada llave, donde los tres primeros avanzarán a la Súper Ronda.

Según el calendario oficial, la Superronda se desarrollará del 24 al 27 de febrero, con arrastre de resultados entre clasificados del mismo grupo y seis nuevos desafíos por equipo. El 28 se disputarán los partidos por el quinto puesto, el bronce (tercero vs. cuarto) y la final por el oro (primero vs. segundo).

Este viernes quedó celebrado el Congresillo Técnico del campeonato, espacio donde se aprobaron el reglamento oficial y las nóminas de los conjuntos participantes, allí se confirmó el uso de la revisión de video —una solicitud en las siete primeras entradas y otra en extrainning, siempre que no se pierda la anterior— y se estableció que, ante contingencias meteorológicas que impidan concluir alguna fase, la clasificación se definirá por el balance de victorias y derrotas acumulado.

La reunión ratificó además el formato competitivo y el valor estratégico de cada desafío en una lid que no admite descuidos: cada lanzamiento será frontera y cada swing, una declaración de principios.

Cuba, dirigida por Leonardo Cárdenas, arribó a suelo colombiano tras un extenso itinerario que incluyó escala en Ciudad Panamá y un trayecto terrestre hasta Montería. La travesía no apagó el fuego competitivo de un plantel que apuesta por la solidez de su pitcheo —con brazos capaces de superar las 80 millas— y por una ofensiva trabajada con énfasis tras experiencias anteriores.

En el diamante cordobés, la mayor de las Antillas no solo defenderá colores: defenderá una tradición, mañana, cuando ruede la primera pelota, Cuba saldrá a convertir cada entrada en territorio conquistado y cada victoria en pasaje seguro hacia el porvenir del softbol continental. (Autor Boris Luis Cabrera)

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