“El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos”, afirmó este lunes el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, al presentar ante la prensa nacional y extranjera el Informe de Cuba sobre las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
El canciller cubano calificó la política estadounidense como un acto de castigo colectivo contra el pueblo cubano, cuyos efectos alcanzan la alimentación, la electricidad, el agua, la salud, la educación, el transporte y las condiciones de vida de las familias.
Son 8 mil 83 millones 300 mil dólares los perjuicios provocados por la política de asfixia económica estadounidense entre el 1ro de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, una cifra récord y un 7 % superior a la reportada en el informe anterior.
Los daños acumulados ascienden a 178 mil 700 millones 500 mil dólares a precios corrientes, un 4,7 % más que lo informado en el reporte previo.
El informe, que tradicionalmente presenta la República de Cuba al secretario general de las Naciones Unidas, reúne información sobre los daños económicos, comerciales y financieros del bloqueo, así como ejemplos y testimonios sobre sus consecuencias en la vida cotidiana y en el ejercicio de derechos fundamentales.
“Toda la vida familiar dañada”
Rodríguez Parrilla puso especial énfasis en el impacto del bloqueo sobre las personas y las familias cubanas.
Describió una realidad marcada por largos meses con apenas dos o tres horas diarias de electricidad o menos; alimentos que se echan a perder por los apagones; el calor que impide dormir; padres que deben abanicar a sus bebés; niños que hacen sus tareas escolares en penumbras; jóvenes afectados por la falta de conectividad o espacios de recreación, y personas mayores que quedan sin televisión o incluso sin radio.
“Toda la vida familiar dañada”, resumió.
El canciller explicó que las medidas adoptadas por Washington han llevado la presión económica hasta ámbitos esenciales como el suministro de combustibles y el transporte marítimo.
La orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos del 29 de enero decretó, según explicó, un bloqueo de combustibles que impide incluso suministros ya pagados, mediante amenazas de sanciones a las compañías propietarias de buques tanqueros, a las navieras y a otros actores vinculados con el transporte.
Estas medidas también dificultan la llegada de partes y piezas para las centrales termoeléctricas y los sistemas fotovoltaicos.
“Un barco de crudo de 100 mil toneladas permitiría reducir drásticamente los apagones por aproximadamente dos semanas”, afirmó.
De igual forma, la importación de fuel y diésel para los grupos electrógenos de la llamada generación distribuida permitiría reducir los apagones a niveles mínimos, pero las restricciones sobre el combustible impiden esas compras.
Ante esta situación, Cuba ha acelerado el cambio de la matriz energética hacia fuentes renovables.
Sin embargo, Rodríguez Parrilla denunció que también se amenaza a las navieras para impedir el traslado de paneles solares y baterías destinados a los nuevos parques fotovoltaicos, algunos de los cuales Cuba ha logrado instalar en apenas 45 días.
(Noticia en construcción)

