Gracias al ingenio y la constancia del colectivo de la fábrica de mosaicos de la unidad empresarial de base Terracar perteneciente a la empresa provincia al de Materiales para la Construcción Avilmat, potencian el trabajo artesanal como estrategia para garantizar la producción.
Allí, cada pieza se elabora de manera completamente manual, desde el mezclado del cemento hasta el pulido final de las baldosas.
Judel Martín Morejón, jefe de la planta, explicó que todas las producciones mosaicos, tanques, bloques y losas se realizan con moldes concretera y prensas, por lo que la intervención humana es esencial en cada etapa del proceso. “Aquí todo lleva la mano del hombre: el batido de los materiales, la mezcla de los colores y el acabado final”, comentó.
Al referirse a materia prima , el directivo señaló que el fundamental es el cemento P350, utilizado tanto para mosaicos como para tanques, además del mortero grueso destinado a bloques y repellos.
Entre los productos más demandados están los tanques de 800 y 1 200 litros, confeccionados totalmente a mano con técnicas tradicionales de salpique, repello y pulido final. 
«La calidad de las producciones se garantiza mediante ensayos de laboratorio, donde técnicos especializados verifican la resistencia y durabilidad de los materiales. “Se hacen pruebas de carga y muestras controladas para comprobar la solidez del tanque y del mosaico”, precisó el directivo.
Actualmente, la fábrica cuenta con 12 trabajadores, cuyo salario depende directamente de la producción alcanzada. A diario se elaboran dos tanques Uno de cada tipo y entre 250 y 300 bloques, con la meta de incrementar la cifra a 400 unidades en los próximos días.
La producción de mosaicos, afectada por la enfermedad de algunos losajistas, se mantiene en unos 37 metros diarios.
Martin Morejón, destacó también que los moldes utilizados en la fábrica fueron diseñados y construidos por los propios trabajadores, una muestra más del espíritu innovador del colectivo. “Todo se hizo aquí. Traje la experiencia que adquirí en el proyecto ProMAR y la aplicamos con buenos resultados”, afirmó.
En un contexto de retos productivos y limitaciones materiales, la fábrica demuestra que la inventiva sigue siendo motor del desarrollo local, con la fuerza de sus manos y la voluntad de quienes no renuncian a crear.
