Darío Cid Wong no necesita presentación, es uno de los técnicos del béisbol de Ciego de Ávila de mayor experiencia, avalado por su participación en 31 Series Nacionales y seis Selectivas, ya sea como manager o integrante del cuerpo de dirección.
Se inició en la pelota en 1966, con el entrenador Armando Arnaiz, como jugador de cuadro, participando en tres Juegos Escolares Nacionales y dos Juveniles.
Pronto reconoció que ese no era su destino y siguiendo los consejos de Sergio Gutiérrez Perdomo, entonces director de Deportes en el territorio avileño inició, en 1975, un curso de entrenador.
Al siguiente año integró el cuerpo de dirección del equipo Granjeros, dirigido por Roberto Marrero.
El próximo año, Mario Salas lo elige, junto a Everildo Hernández, Óscar Ortega, Israel Pérez y Arnaldo Cervantes, en el puesto de mando del conjunto avileño, el cual dirigió a partir de 1986, varias veces.
En su larga trayectoria ha brindado colaboración en diferentes naciones, apoyado en sus amplios conocimientos sobre métodos y sistemas de entrenamientos.
Para Darío, nacido el 18 de julio de 1956, el año 1998 es inolvidable, inicialmente ganó al frente del equipo Cuba B un torneo cuadrangular en Italia con la participación, además de los anfitriones, de Japón y China Taipei.
La selección criolla la integraban, entre otros, Ariel Pestano, Antonio Scull, Yobal Dueñas, Andy Morales, Michel Enriquez, Juan Carlos Linares, Rey Isaac, los avileños Roger Poll e Isaac Martínez, entre otros.
Unos meses después también obtienen la corona en el Campeonato Mundial Universitario.
En su palmarés también figura su eficiente labor, durante cinco años, como integrante del cuerpo de dirección del conjunto Camagüey, donde compartió interesantes momentos junto a los mentores Miguel Borroto y Marino Luis.
Regresa, en 2025, a su natal Ciego de Ávila, donde hace más de una década fue fundador del proyecto los Tigresitos junto a Manuel Álvarez y Ángel Castillo.
En estos momentos imparte sus conocimientos junto al colectivo que entrena la preselección con vistas a la venidera temporada beisbolera.
En un breve intercambio con la prensa, tras finalizar una sesión de preparación, reconoce que, dedicarle más de cincuenta años al deporte nacional, no ha sido un sacrificio, sino, la entrega a un deporte que le atrapó para siempre y al cual seguirá vinculado, mientras que la salud se lo permita.
