Con una carga aproximada de 100 000 toneladas de petróleo, el buque ruso Anatoli Kolodkin arribó a Cuba, para ser descargado en el puerto de la occidental provincia de Matanzas, informó el Ministerio de Transporte del país euroasiático.
El cargamento, que navegó bajo bandera rusa y sin escolta militar, estuvo inicialmente acompañado por un buque de guerra de la Armada de esa nación, pero continuó su travesía solo después de ingresar al océano Atlántico.
Este es el primer envío de petróleo que recibe Cuba en tres meses, tras la presión del Gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela y México para que reduzcan o detengan el suministro hacia el archipiélago.
La interrupción del suministro ha deteriorado el sistema energético de la mayor de las Antillas, al afectar la provisión de servicios esenciales y las actividades económicas.
En este panorama, el apoyo ruso se presenta como un alivio necesario, puesto que el canciller Serguéi Lavrov y el portavoz presidencial Dmitri Peskov han reiterado la solidaridad de Moscú con el Gobierno cubano.
Peskov subrayó que las autoridades rusas están debatiendo mecanismos para ayudar a Cuba en lo que describieron como una «situación difícil», y expresó su disposición a brindar «toda la ayuda posible».
En medio del contexto de un bloqueo severo hacia el archipiélago, el cargamento de petróleo se considera vital para el funcionamiento de los servicios médicos y la generación eléctrica en Cuba, una muestra del buen estado de las relaciones entre ambos países.
