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Bloqueo estadounidense afecta tratamiento de hemodiálisis a avileños

A pesar del recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, el Hospital Provincial General Docente Capitán Roberto Rodríguez Fernández, en la ciudad de Morón, sostiene como prioridad la prestación del servicio de hemodiálisis a 60 pacientes de las zonas norte y central de la provincia de Ciego de Ávila.

El doctor Julio Antonio Díaz Agramonte, director general de la institución, denunció la crueldad de la política de la administración de Donald Trump hacia la Isla, cuyo endurecimiento —en particular las restricciones para el arribo de combustibles a esta nación caribeña— dificulta el traslado de los pacientes y provoca demoras en el arribo de insumos para un tratamiento vital.

 Ante la imposibilidad de continuar los movimientos para recibir el tratamiento los lunes, miércoles y viernes, fueron creadas condiciones para el ingreso de los pacientes que residen en zonas distantes, alternativa a la cual se acogieron 20, mientras otros 16 prefirieron alojarse en viviendas de familiares y amigos.

En el caso particular de los internados, tienen la posibilidad de retornar a sus casas los viernes al concluir la última sesión semanal de tratamiento, condiciones que se mantendrán mientras la disponibilidad de combustible lo permita; en caso de complejizarse el acceso a ese recurso pudieran permanecer en el hospital durante 15 días o un mes, advirtió Díaz Agramonte.

Los restantes 24 enfermos habitan en la ciudad de Morón y son transportados en triciclos eléctricos desde sus hogares hasta el centro hospitalario, y viceversa, los martes, jueves y sábados.

Díaz Agramonte enfatizó que, en el actual contexto energético, uno de los mayores problemas es la disponibilidad de concentrado de hemodiálisis, debido a la falta de combustible para transportar desde la provincia de Santiago de Cuba los bidones de 20 litros con esa solución, lo que ha ocasionado interrupciones en el servicio.

   Recientemente ocurrió una afectación que impidió el proceso durante dos días y se logró restablecerlo con una redistribución de emergencia desde la capital ─fue lo más factible en ese momento─, en bolsas de 4,5 litros.

En las actuales circunstancias también fue necesario reducir la duración de las sesiones de cuatro a tres horas, medida temporal para garantizar la equidad en el acceso a recursos como el concentrado de hemodiálisis; el resto de los insumos y material gastable están disponibles, aseguró el directivo.

Carlos Miguel Pardo Mazorra, jefe del área de Enfermería del Servicio de Nefrología, confirmó las limitaciones con el concentrado de hemodiálisis y destacó el compromiso del equipo de asistencia médica —integrado por 19 enfermeros, cuatro especialistas, seis residentes y la jefa del servicio— para mantener una atención de calidad pese a las carencias.

La doctora Carla María Echemendía Ruiz, especialista de Primer Grado en Nefrología, subrayó la importancia del acompañamiento constante a los pacientes hospitalizados, tanto en la sala de ingresos como en el área de hemodiálisis, para evaluar su estado físico y emocional, y brindar una atención integral.

Destacó que, en medio de las limitaciones, surgen muestras de solidaridad para aliviar la situación: grupos de ayuda, micro, pequeñas y medianas empresas, así como proyectos de desarrollo local, han realizado donaciones de alimentos y productos de aseo personal, gestos que los pacientes y el personal de salud agradecen profundamente.

Testimonios como el de Elia Rosa González Manso, paciente de Chambas con cuatro años en tratamiento, reflejan la resiliencia y gratitud hacia el personal médico y todas las personas e instituciones que han mostrado su solidaridad en medio de las carencias materiales.

Similares criterios expresaron Dorlys Borges Moreira y Heriberto Valdivia Bravo, también residentes en el territorio chambero, quienes, a pesar de estar preocupados por la reducción del tiempo de diálisis y la inestabilidad en el abasto de insumos, reconocen el esfuerzo institucional por garantizar el servicio en condiciones extremadamente adversas.

La hemodiálisis, que sustituye artificialmente la función renal de purificar la sangre, constituye un procedimiento vital para quienes esperan por un trasplante o lo requieren como terapia definitiva; garantizarla, aun bajo el impacto del bloqueo, constituye en la actualidad un acto de humanidad y resistencia que permite a los pacientes mantener la confianza y esperanza.

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