Yo me levanto temprano por las mañanas y voy a allá, a la zona roja, tomo las muestras y así comienza mi rutina diaria.
La frescura de su voz, delatan los 23 años de edad arropados en batas verdes, guantes y gafas protectoras, que asume con responsabilidad, Arlet Rodríguez Broche, licenciada en Bioanálisis químico, quien se alejó del Policlínico Doña Emilia, de Majagua, en Ciego de Ávila donde labora, para prestar su servicio en el centro de aislamiento para casos sospechosos a la Covid-19, habilitado en la Universidad Máximo Gómez Báez, de la provincia.
Estamos realizando por urgencia todos los análisis de hemoquímica, me dijo en las pocas palabras que logré sacarle de lo más profundo del alma.
El laboratorio en sí está muy bueno, tiene todos los equipos que necesitamos, me explicó la joven esbelta, delicada y sobretodo comprometida con su tiempo, quien dejó atrás el confort del hogar para asistir a otros.
La complicidad era mutua y añadió: soy recién graduada, esto es nuevo para mí, nunca había estado en un lugar como este, pero hay que dar el paso al frente y venir.
En disímiles discursos el líder de la Revolución, Fidel Castro, dedicó incontables palabras de confianza y seguridad a los jóvenes, y los catalogó como seguidores de grandes tareas, esas que desafía, la licenciada en Bioanálisis químico, Arlet Rodríguez Broche, de Majagua en Ciego de Ávila, en el centro de aislamiento para casos sospechosos a la Covid-19, habilitado en la Universidad Máximo Gómez Báez, de la provincia, accionar que se multiplica en miles de jóvenes en toda Cuba.



