Cuando le conocí como reparador de equipos electrodomésticos, me atraparon su humildad y simpatía, luego al saber del asequible precio y de la durabilidad de sus arreglos me di cuenta que estaba delante de un hombre honesto, correcto y ahora al saber más de su vida, sé que Roberto Peña Quintana es un cubano comprometido hasta el cuello con la sociedad avileña y con su país.
Como vicepresidente del Consejo Popular Onelio Hernández Taño, del municipio cabecera de Ciego de Ávila, ha desempeñado importantes tareas, sobre todo en las dos etapas de transmisión de la Covid-19, en las que ha estado como organizador en uno de los procesos más complejos en medio de la difícil situación económica que enfrenta el país, la distribución regulada de productos básicos en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, establecimientos del comercio y en comunidades en cuarentena.
Días y noches de labor intensa en medio de la pandemia, jornadas en las que enfrentó el peligro porque frente al mortal virus SARS- CoV-2 todas las acciones son insuficientes.
Y allí al tanto de la calidad de las pesquisas, al cuidado de las comunidades en cuarentena, a la repartición de las elementales necesidades en cada comunidad, ha estado el pequeño hombre de corazón gigante.
Pero no es la única vez que Rodolfo desafía el peligro en bien de otros, que va, al escudriñar en su vida supe que desde muy joven integró el cuerpo de Bomberos en el territorio, de ahí las anécdotas que guarda de cada una de las acciones de rescate y salvamento.
Por más de 10 años ha sido el responsable de la Defensa Civil en ese mismo Consejo, lo que hace que en tiempos de catástrofes y de contiendas como esta, el sencillo avileño esté en la primera fila evacuando, auxiliando, distribuyendo y haciendo lo verdaderamente útil.
Rodolfo fue el primer trabajador por cuenta propia en obtener el Premio del Barrio por su aporte como coordinador de zona y ese aporte lo hizo merecedor de la medalla 28 de Septiembre.
Este trabajador de la Empresa de Servicios desde hace más de 20 años y cuentapropista tiene además el don de la creación, de ahí los premios que como anirista ha recibido. Sus inventivas avalan la calidad de las reparaciones y alta demanda de clientes con que cuenta.
Hay tantas cosas que decir de este avileño militante, sindicalista, juez lego, padre consagrado, trabajador ejemplar, pero algo está claro, con cubanos de esta condición humana se pueden enfrentar catástrofes, bloqueos imperiales, crisis económicas, epidemias y cualquier otra adversidad.
Los hombres como Rodolfo Peña Quintana, no pueden cruzarse de brazos frente al problema, se empinan, y como los Maceos, salen al combate con la certeza de ganar la batalla.






