Para combatir el problema de la alta temperatura, los ingenieros del Centro de Investigación Glenn de la NASA idearon una ‘capa’ de diseño personalizado alrededor de la electrónica del motor de la aeronave para enfriarlos sin cambiar la forma de la aeronave.
La efectividad de la innovación se probó recientemente en un túnel de viento en la que los ingenieros sometieron uno de los motores del X-57 a varias condiciones de vuelo simuladas.
La agencia adelantó que luego de completarse los ensayos previstos, la información de diseño se enviará al Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, donde los ingenieros continuarán trabajando para el primer ascenso del X-57.



