Frente al virus SARS-CoV-2 el mundo queda desprotegido en materia de vacuna preventiva, frente a esta enfermedad solo tenemos las medidas que cierran la puerta de entrada del virus al cuerpo, pero resulta que ante el esparcimiento de la enfermedad, todas, todas las acciones preventivas son pocas. Viviano Moyano Trujillo, el avileño obsesivo con el desinfectante es una prueba real de esa conclusión lógica.
Como él muchos cubanos desconocen su fuente de infección, como él mas de cuatro mil cubanos, antes de la enseñanza, han enfermado un día y han temido por su vida y por la de sus seres amados, a esos sobrevivientes de la tempestad les quedó vida para contar sobre un virus que no tiene rostro, que no se huele, que no se siente, pero está frente a nosotros cuando y donde menos lo imaginamos para atacar el alma.
Pero los médicos y enfermeros los hicieron victoriosos. Los seis integrantes de la familia hoy gozan de perfecta salud en casa, aunque demorarán los días en que las afectaciones psicológicas sanen, porque el alma no se cura tan rápido de un golpe tan fuerte.
Los moradores del edificio conocido como El Pediátrico, donde conviven cinco de los contagiados con la Covid-19 de esta familia, mantienen la cuarentena desde el dos de septiembre, un día después de haber sido diagnosticada la pareja, ellos son los únicos vecinos infectados con la enfermedad hasta hoy, por lo que se espera que en los próximos días la vida en ese recinto vuelva a la normalidad, sin dejar de extremar las medidas porque como ya sabemos, por esta y muchas otras historias, las medidas contra este coronavirus nunca son suficientes.




