Primero fue en Ecuador, cuando quisieron culpar a los colaboradores cubanos por las manifestaciones populares contra el gobierno, luego en Bolivia la situación cobró peor matiz, al ser detenidos varios cooperantes bajo la presunción de instigar al pueblo.
En ambos casos la acusación no pudo ser probada, ni pasó de ser mero pretexto de los gobernantes para justificar el descalabro.
Pero en el fondo hay sucesos que pueden ocurrir de reversa, de izquierda, aupados por la experiencia y el corazón.
Hubo alguien que sembró soles y por eso abundan tantos amaneceres, alguien que partió pero dejó su impronta de rebeldía.
Fue quien mostró el camino para enfrentar al poderoso, a los traidores y vendidos, al prohombre sin ética, y de paso conquistar las esperanzas, el trabajo y el porvenir: ¡la Luz!
Fueron milenios de oscuridad, pero aportamos a la especie nuestro Prometeo; no es casual que nos señalen con toda razón, ya tarde: la semilla sembrada se expande en infinitos brotes con vigor.
Cada cubano lleva su ejemplo impreso con una imagen individual para contar, pero en todas trasciende el humanismo, la justicia y el reclamo de un hombre de bien.
Hay algunos que lo denigran, lo niegan, igual a como hicieron con el Cristo, pero pasados 3 años su ausencia es solo física y en este día la multitud grita su nombre. Los desagradecidos no, asustados, y con los dedos cruzados apenas susurran su nombre: Fidel



