Ante la adversidad, el actuar sereno, disciplinado y ecuánime es lo más indicado y esas son las conductas aconsejadas ante el notable alza de casos de la COVID-19 en la ciudad de Ciego de Ávila y algunos municipios de la provincia del mismo nombre.
Este no es momento para deprimirse o entrar en pánico, si no de actuar consecuente a lo orientado por las autoridades de Salud y de cumplir estrictamente las normas higiénicas indicadas.
Sólo así se podrá ir cercando la circulación del dañino virus hasta detener su cadena de contagio.
No por repetidas, las medidas a seguir se cumplen por toda la población, de ahí que surgiera la brecha aprovechada con el SARS–CoV–2 para expandirse desmedidamente por el territorio avileño.
La difícil situación impone extremar la disciplina sanitaria y actuar con todo el rigor de la ley con los trasgresores de lo dispuesto, que ponen en riesgo de contagio a la población.
Entonces el nasabuco se convierte en prenda de uso obligatorio, que junto al lavado constante de las manos, el distanciamiento social y personal y la restricción de movimiento, son las únicas armas existentes para combatir a un enemigo invisible, pero mortal.



