Tras varios meses de pruebas, la planta inició la elaboración de cemento ecológico de bajo carbono (LC3), lo que abre las posibilidades de ampliar la utilización de un recurso de alta demandada en la fabricación de viviendas y de materiales de la construcción, de acuerdo con el diario Granma.
La pequeña unidad fabril produce unas cuatro toneladas diarias de LC3, y pretende duplicar esa cifra en plena producción, precisó al rotativo el director del Centro de Investigaciones y Desarrollo de Estructuras y Materiales de la UCLV, José Fernando Martirena.
Entre las ventajas del cemento de bajo carbono destacan un menor costo de elaboración respecto al conocido P-35, así como la reducción entre un 20 y un 30 por ciento de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Además, con pequeñas inversiones, se pueden duplicar, de manera muy fácil y en las líneas existentes en Cuba, las cantidades actuales del cemento Portland, alcanzando propiedades similares o superiores a este.



