El hecho de que en la provincia de Ciego de Ávila no se confirman casos de COVID-19 desde los últimos 26 días, no es garantía de que el virus no siga constituyendo un peligro para la población.
Sobre todo si se valora que entre los portadores del SARS-CoV-2 en este territorio existe predominio de asintomáticos, con el 62,5% del total. Esto incrementa el riesgo de transmisión, de ahí que se hace necesario mantener el aislamiento físico y las medidas higiénicas epidemiológicas orientadas.
Personas aparentemente sanas frecuentan lugares públicos y son potenciales transmisores del dañino virus y pueden enfermar a muchas personas.
Si se analiza que en la provincia avileña solo el 8.3% del total de positivos está relacionado con portadores de la COVID-19, se confirma el peligro que aún se corre de contraer la enfermedad.
El virus puede estar agazapado en cualquier lugar, al asecho de indisciplinados que violen el uso del nasobuco, el distanciamiento físico, el lavado frecuente de las manos y todas las normas establecidas para evitar su contacto y transmisión.
Desde el 11 de marzo que se detectaron los primeros portadores de la COVID-19 en Cuba, en el territorio avileño se han confirmado 96 contagiados, para un 4,2% de los casos diagnosticados en el país.
Se lamenta el fallecimiento de tres avileños, todos mayores de 60 años y con enfermedades asociadas que complicaron el tránsito del virus por sus organismos.
Ya en la primera fase de recuperación, sólo la responsabilidad individual, la persección de riesgo y el cumplimiento de las medidas sanitarias, podrán evitar un rebrote de la COVID-19, con lo cual el país sufriría otra etapa de paralización económica y social y gastos millonarios para el sistema de Salud cubano.



