El pueblo cubano escribió una de las más singulares hazañas militares de la historia moderna, la Operación Carlota. Aún perdura en el continente africano la huella indeleble de la heroica gesta.
En los valientes hombres protagonistas de la lucha por la independencia de Angola, el internacionalismo permanece intacto, como también el recuerdo de noches y madrugadas, del tronar de la artillería enemiga, del andar riesgoso en caravanas, en campos minados, del derroche de coraje de los bisoños soldados que fueron dispuestos a darlo todo por la libertad de esa tierra.
Poco más de tres lustros duró el episodio de grandeza de aquellas tropas. Parajes como Zumbe, Cangamba, Cabinda, Cuito Cuanavale y otros pueblos, recibieron en su suelo la preciosa sangre de dos mil cubanos dignos.
El sacrificio de los combatientes en tierras lejanas, el dolor y la ausencia de seres queridos, solo fueron compensados con la concreción del triunfo definitivo.
A decir de Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), “La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonistas verdaderos de esta epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia.”
En Angola se manifestó el internacionalismo proletario de los cubanos, que solo miraron de qué lado está el deber. De Angola sólo trajimos a nuestros hijos convertidos en héroes y mártires.




