
Años de laborioso empeño, fermentando frutas, mezclando ingredientes, añejando una y otra producción, le fueron recompensados al avileño Julio Fermín Vázquez Castillo, con dos premios.
Aprendió a hacer vinos en la década del 80 y con el tiempo ha perfeccionado su quehacer al punto de merecer este mes, el primer lugar en la categoría de vinos dulces y el gran premio del XXVII Festival Nacional de Vinicultores Artesanales Bicentenario de la Fundación de la Colonia Fernandina de Jagua.
Julio presentó una producción de vino de guayaba que los catadores que integraron el jurado, consideraron como el más valioso de todos los probados en la competencia.
Licenciado en Contabilidad y Master en Contabilidad Gerencial, miembro de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC), el vinicultor avileño es ahora un jubilado, trabajador por cuenta propia que fabrica y vende sus producciones.
En su apartamento dispone de una habitación para elaborar sus vinos de las variedades blancos, rosadas, tintas, espumosas y los tradicionales secos, semi secos dulces y semi dulces.
Julio Fermín tiene un criterio personal: “El avileño no tiene tradición de consumir vinos” y aclara que “No apruebo ni práctico el alcoholismo, pero recomiendo unas copas de vino para sociabilizar, compartir en familia y con amigos, y en las comidas para una mejor digestión, pues se le reconocen beneficios a este tipo de bebida para la salud”.
Los Fermines tienen como promedio un 12 por ciento de volumen de alcohol y son elaborados a partir de frutas tropicales, cultivadas en la provincia de Ciego de Ávila.
Le gusta que sus vinos tengan más de un año de elaborado el añejamiento comienza después de los dos años y medio o tres es cuando comienza a tener bouquet.
He utilizado muchos tipos de frutas en la elaboración vinícola: plátanos frutas y burro, guayaba, mamey, piña, maracuyá, marañón, níspero. canistel, tamarindo, todos los cítricos (que son los mejores) El mango no, porque contienen mucho yodo..” argumenta Julio.
Recuerda que en el año 2016 obtuvo un primer lugar nacional con un vino blanco de maracuyá y estos dos premios le animan a seguir experimentando en el antiguo arte de la vinicultura artesanal, en el empeño que crear una bebida cada vez más aromática y agradable al paladar, que lleve su sello y el de la tierra avileña.








Ese es mi profe de la Universidad en la carrera de Contabilidad, Felicidades!!!