Ya comenzaron a cerrarse las aulas. Se van apagando las luces y deja de escucharse el bullicio propio de niños y adolescentes…va terminando el curso escolar 2018-2019.
En la provincia de Ciego de Ávila acaban de graduarse más de cuatro mil alumnos de las 48 secundarias básicas existentes en el territorio y algo más de 700 jóvenes recibieron sus títulos de bachilleres.
Otros muchos estudiantes se hicieron técnicos medios en múltiples especialidades y también como pedagogos. La Universidad Máximo Gómez Báez y la Universidad de las Ciencias Médicas también tienen sus ceremonias de graduación para entregar a miles de jóvenes el título que los acredita como profesionales de la Enseñanza Superior.
Hay alegría en muchos hogares y claustros de profesores, pues han cumplido importantes etapas. Nada como adquirir e impartir conocimientos, educación, cultura, valores, que forjan mujeres y hombres de bien y útiles a la sociedad que propició y financió sus estudios.
Ahora viene un breve tiempo de vacaciones para disfrutar de las opciones que se viven en la intensidad del verano cubano, hasta que el 2 de septiembre vuelva a comenzar el ajetreo de las escuelas de todos los niveles.
Y se avizora para el 2019-20 un curso superior en todos los sentidos, pues en la provincia se realizó una intensa etapa preparatoria con seminarios desde la base y se trazaron las estrategias de trabajo.
El aumento salarial en el sector de la Educación ha estimulado el retorno de muchos maestros a las aulas, lo cual pudiera resolver el problema de claustros incompletos, que tanto dañaba a las escuelas e institutos en años anteriores.
Más profesores, mejor preparados tiene que propiciar un alza en la calidad de los procesos pedagógicos en todos los niveles de la Enseñanza para el próximo curso escolar.
La sociedad cubana, en su empeño de perfeccionar cada uno de sus elementos, prioriza la Educación para crear ese capital humano que hace de la pequeña isla, un país de gigantes.







