
Este 11 de marzo no es un día cualqueira para los cubanos.
En algún lugar, el aroma del café recién colado apura el nacimiento del día…en otro sitio, a la misma hora, crecen los pitazos de los carros y el chirriar de neumáticos sobre el asfalto.
De manera paulatina aumenta el eco de los pasos y las voces por lo bajo, mientras que un raro calor invita a dejar la cama.
Además de medicamentos y productos asépticos, otro ambiente se respira en los hospitales. Igual pasa en las terminales, más bulliciosas que de costumbre a pesar de ser domingo.
Similares escenas acontecen en la cayería norte de Ciego de Ávila o en el Parque Nacional Jardines de la Reina, por el Sur.
Como una ola, sube la temperatura general, aupada por la gente que va o viene de ejercer su derecho al voto en la segunda etapa de las elecciones generales para elegir a los 16 diputados al Parlamento y los delegados provinciales.
Para los primeros una boleta verde, para los segundos otra blanca… y es la historia que se repite en los más de 900 colegios, de ellos 13 especiales en terminales de ómnibus y trenes, hospitales, inclusive en islotes más alejados.
Desde el inicio anda completa la estructura, que involucra locales, urnas, transporte, comunicaciones, plantas de radio, radioaficionados… todo listo para el procesamiento y transmisión de datos.
Lo mismo que cada elector pudo proponer su candidato, ahora es decisión suya conceder su voto a uno de ellos, a varios, o a todos, por un término de cinco años.
Luego de las 4 primeras horas un mar de pueblo ha desfilado por los colegios electorales del territorio avileño.
Al cierre, podrá todo ciudadano ser testigo presencial de la transparencia con que se haga el conteo de los votos, es un día único: Cuba apuesta por su futuro.







