El tiburón gato puede convertirse en cazador del pez león

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Israel Nodal, instructor de buceo con 28 años de experiencia. Foto Ana Esther Zulueta

Los tiburones gatos pueden convertirse en un controlador natural del pez león, que por su poco tiempo en aguas del Caribe no tiene depredador, comenta Israel Nodal, instructor de buceo con 28 años de experiencia en Cayo Largo del Sur.

A los actuales problemas que sufren los arrecifes coralinos como resultado de la sobrepesca, la sedimentación, la contaminación, la acidificación por incremento de las emisiones de carbono y el blanqueamiento de los corales por la elevación de la temperatura, resultado del cambio climático se suma la actividad del pez león.

 “Nosotros podemos contribuir a que en el Ginglymostoma cirratum -denominación científica que se le asigna al también conocido como tiburón nodriza- se acelere el reconocimiento, como presa, de esos animales, afirma.

¿Cómo sustentar esa hipótesis?

El equipo de experimentados submarinistas realiza desde hace varios años un trabajo intensivo contra el pez león al que eliminan auxiliado de un pequeño arpón, para evitar, además, posibles accidentes por ser esa una zona de buceo, preferida por quienes disfrutan la inmersión como pasatiempo.

“Fue fortuito el primer encuentro con los tiburones gatos. Un día yo nadaba con una bolsa llena de peces leones y siento que me halan, cuando miro “la pequeña Rachel”, tenía media bolsa en la boca, hasta que la recuperé, al otro día ocurrió lo mismo, entonces decidí darle de comer, así empezó nuestra amistad”, narra entusiasmado Nodal.

Cuenta que el hecho ocurrió hace cuatro años, cuando el ejemplar perteneciente a la familia de Ginglymostomatidae, tendría entonces cerca de un metro de largo. Aunque su aspecto intimida, no representa ningún peligro para el hombre, a no ser que se le provoque, entonces sí puede atacar.

En la zona de buceo denominada el acuario, por la gran biodiversidad que existe en ese fondo marino, a Rachel se suma otros dos tiburones gatos, bautizados como Guaso y Carburo, a los que también alimentamos con peces leones, refiere Nodal quien alude a esa singular relación de amistad.

Los tiburones gatos habitan en las aguas neríticas (cercanas a la costa) sobre la plataforma cubana, del Atlántico Tropical y Subtropical, en Rode Island hasta el sur de Brasil y el norte del Golfo de México, prefieren el fondo del mar para descansar, donde permanecen sin moverse largo tiempo durante el día, son sedentarios, carnívoros y asimilan el pescado en su dieta.

Ello facilita el propósito de convertirlos en controladores naturales del pez león, cuya aparición y rápida proliferación primero en la costa este de EE.UU., luego en Bahamas y más tarde en las islas del Caribe, entre las cuales se incluye Cuba aún preocupa a científicos y personal encargado de la gestión ambiental.

Si ambientalistas, submarinistas y demás actores sociales promovieran acciones como las acometidas por los experimentados instructores de buceo de Cayo Largo del Sur contra el pez león, se aportaría a la voluntad de regular la presencia de esa especie en el Atlántico, que tiene en El Pacífico, entre sus congéneres, a depredadores porque son caníbales.

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