Una apertura mágica tuvo la segunda gala de competiciones del XXIV Festival de Artistas Aficionados al Arte de la Federación Estudiantil Universitaria, que acoge Ciego de Ávila, con el desborde de profesionalidad del grupo de magia Novus Magic, de Camagüey.
Los números con palomas y conejos, las habilidades manuales con las barajas, la telepatía y otras manifestaciones, lograron robarse la atención y los aplausos de un público que abarrotó, como en pocas ocasiones, el Teatro Principal de la ciudad de Ciego de Ávila.
Por la danza tres obras fueron defendidas este martes: Entalpía, Ballet Contemporáneo de la capital cubana, con Introspección; el dúo de agramontinas, con Alma flamenca; la agrupación 5 de Diciembre, de la Universidad Central Marta Abreu de Villa Clara, que defendió El soberano; y el grupo músico-danzario Jagüey, de Guantánamo, máximo exponente universitario de la cultura tradicional francohaitiana en esa oriental provincia.
De la voz clara y melódica del joven Idel Ávila, de Matanzas, salieron las atinadas notas de Madre, conmovedora composición de su padre, el reconocido trovador Tony Ávila.
Otras actuaciones corrieron a cargo del quinteto Esencia cubana, con Dale trova; y la agrupación musical Ars and Cor, de Granma, que devino colofón del espectáculo al defender el son Esa familia a mí no me conviene, del multipremiado Septeto santiaguero, considerado entre los principales exponentes de la música tradicional en la Isla.
Hasta el viernes se extenderá esta gran fiesta del arte universitario en el país, que luego de la segunda jornada va dejando el favorable sabor por sentir su arte y sentirnos cubanos.











