Eso se llama crueldad

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A pesar de las limitaciones del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, la atención a los niños es una prioridad para el país/Foto Cubadebate

Carlos Manuel, Dayana, Elisa y Brayan necesitan de cirugías de corazón para corregir afecciones congénitas y garantizar una vida normal. Son niños cubanos de distintas edades, que reciben tratamiento especializado desde sus nacimientos y llegó el momento indicado para la operación salvadora.

El Estado les garantiza todo de forma gratuita. Existe un Hospital en La Habana con la más moderna tecnología y personal médico especializado para el delicado proceder.

A pesar de lo costoso de estas cirugías, en Cuba no se escatima para salvar una vida. Miles de niños han pasado por el Hospital Pediátrico William Soler y han recuperado su salud para lograr un desarrollo físico y mental pleno.

Pero con el recrudecimiento del bloqueo que por seis décadas mantiene el gobierno de Estados Unidos a la pequeña nación caribeña, todo se ha hecho más difícil en el empeño de adquirir medicamentos, material sanitario, instrumental y todo tipo de recursos para los servicios de salud.

Hay mucha tensión en los familiares de Carlos Manuel, Dayana, Elisa y Brayan; también en la dirección y el equipo quirúrgico porque faltan algunos recursos imprescindibles para las cirugías: aditamentos, medicamentos, anestésicos muy específicos, que por el bloqueo las firmas que lo producen tienen prohibido venderlos a Cuba. 

Muchas veces se hacen rejuegos, se compran a precios más elevados en terceros países y se entra a territorio cubano, casi de forma clandestina, para que el enemigo no detecte cómo se pudieron adquirir. En ocasiones no se logra la compra porque la prohibición es absoluta.

Así se salvan muchas vidas, pero hay casos que esos pequeños corazones, por sus dolencias, no pueden esperar el tiempo que lleva la gestión y el traslado del preciado recurso y dejan de latir. Hay muertes que se pudieron evitar, pero el enemigo imperial lo impidió.

Un enorme sentimiento de impotencia sienten los médicos que saben y pueden recuperar la vida de los pequeños, pero no tienen el recurso, a pesar de la voluntad política de financiarlo. Cuanto dolor para la familia que pierde un niño, que a pesar de tener asistencia médica. 

Duele mucho que se carezca de lo específico y de lo elemental en un hospital, en un policlínico, en un consultorio: desde un termómetro o una simple jeringuilla para la atención gratuita a toda la población.

¿Podrán Carlos Manuel, Dayana, Elisa y Brayan pasar por la cirugía que les salve la vida? ¿Se podrán adquirir los recursos necesarios para los procederes que requieren?

El enemigo imperial recrudece el bloqueo para tratar de afectar las conquistas de la Revolución, crear malestar y penurias en la población para desacreditar a la Revolución.

¿Cómo se puede calificar la acción de poner en juego la vida de un niño? Eso se llama crueldad.

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