Roger Machado le deja muy alta la varilla a su sustituto (+Foto)

0
384
En tres ocasiones Roger alzó el trofeo de campeones de la Serie Nacional /Foto Marcelino Vázquez

Todavía sus seguidores no se reponen del zarpazo sufrido por sus Tigres en esta 59 Serie Nacional de Béisbol, hecho que ya tuvo su análisis y depuración de responsabilidades.

Ningún mentor es responsable absoluto, ni de los éxitos ni de los fracasos de su equipo de béisbol.

La sentencia viene a tono con la sustitución de Roger Machado como director del equipo de Ciego de Ávila, Los Tigres, que con él al frente ganaron tres títulos de la Serie Nacional.

Cierto que el equipo avileño venía en declive desde temporadas anteriores y poco a poco fue perdiendo el brillo que un día cegó de delirio a miles de aficionados y aportó las alegrías que dan los triunfos.

Pero la culpa –la maldita culpa-, no es toda de Roger Machado.

Un equipo de béisbol es una inversión económica, a la cual hay que echarle muchos billetes para sólo recaudar felicidad o inconformidad.

De ahí que haya que velar por cada aspecto de ese equipo, desde su integración, preparación y actuación en un campeonato.

No es el mentor quien todo lo tiene que decidir. En las direcciones provinciales de Deportes hay una comisión de béisbol, una sección técnica metodológica, un departamento de actividades deportivas y un consejo de dirección, con autoridad y responsabilidad para velar por el mejor desempeño del equipo, desde su entrenamiento hasta el final de la competencia.

Mucho trabajo costó que el béisbol avileño se insertara en los primeros lugares, hasta que llegara a ganar tres ediciones de la Serie Nacional. Muchos lucharon por ese sueño: entrenadores, peloteros, directivos…

Correspondió a Roger Machado recoger la cosecha que otros tantos fueron sembrando años atrás y él tiene el mérito, la suerte, de haberle tocado alzar al cielo tres trofeos de campeones.

Pero no estuvo solo en ese empeño, pues pudo contar, en sus primero años de timonel, con un excelente colectivo de técnicos, todos con la suficiente capacidad teórica y la experiencia necesaria para hacer grandes a varios peloteros bien dotados y llevarlos a la cima.

Pero, tiempo después de ganar esa primera corona, desaparecieron de un plumazo todos esos hombres de la nómina de Los Tigres. ¿Por qué? ¿Quién los eliminó? ¿Quiénes lo permitieron y fueron cómplices del inexplicable despido? 

Algunos de esos entrenadores fueron llamados para trabajar en otras provincias y hoy Darío Cid integra el cuerpo de dirección del impetuoso Camagüey y José Hernández, además de ser coach de Matanzas, fue seleccionado para integrar el equipo Cuba.

Ciego de Ávila ha exportado los profesionales que necesita en su equipo, mientras otros están sub-utilizados en labores por debajo de sus capacidades.

Los cuerpos de dirección de los equipos de béisbol no pueden ser una cofradía de amigos. Tienen que ser la reunión de los técnicos con mayor capacidad profesional y experiencia, que trabajen bajo una ética que no les dé margen a trasgredir funciones y jerarquías.

Sólo así se logrará una atinada planificación del entrenamiento, un exacto trabajo técnico-táctico y la labor pedagógica y formativa que se necesita para estar en planos estelares.

Con virtudes y errores, Roger Machado cierra un ciclo, el más exitoso del béisbol avileño, con tres coronas nacionales que hicieron vibrar de emoción a todo Ciego de Ávila y le deja muy alta la varilla a quien lo sustituya.

¿Quién lo va a remplazar? No se sabe cuándo se informará el nombre del sustituto, pero quien asuma el cuestionado cargo, tendrá la difícil misión de igual o superar el palmarés del flemático Machado.

Rodearse de los mejores técnicos de la pelota avileña es una ganancia para volver a escalar esa alta cima a la cual todos quieren llegar: el título del béisbol cubano.

Darío Cid y José Hernández, excelentes entrenadores, laboran en otras provincias porque aquí fueron sub-utilizados /Foto de Carlos Martínez

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*

code