Ha terminado un ejercicio mayoritario de democracia en Cuba, en el cual cada cubano tuvo todo el derecho de hacer oír su voz para opinar sobre la reforma a la Constitución de la República.
El proceso de consulta se llevó a centros de trabajo, escuelas, unidades militares, organizaciones gremiales, barrios y a cada cubano que no reside en el país y que también tuvo la posibilidad de expresar su criterio desde cualquier punto del orbe en que se encuentre.
Más de siete millones de cubanos participaron en el debate que marcó la vida de la nación en los últimos tres meses, con aportes que harán de la versión final de la Constitución una Carta Magna que se corresponda con los nuevos tiempos y la voluntad mayoritaria.
En la provincia de Ciego de Ávila se desarrollaron unas 5 000 reuniones en las cuales se recogieron más de 12 000 propuestas entre sugerencias de modificaciones, eliminaciones y adiciones, que demostraron la cultura jurídica y el sentido de derecho a opinar y decidir del pueblo.
Cuando por votación popular se apruebe la reformada Constitución de la República, Cuba tendrá un escudo legal, actualizado y pensado por sus nacionales para gobernar su país.
La Ley Suprema de la nación será la expresión libre, democrática y consciente de un país y un pueblo, que se distinguen en la historia de la humanidad por su dignidad y entereza.







