¿Quién le echa agua a la leche?

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Foto Archivo

¿Quién le echa agua a la leche? La incógnita devino como una asignatura pendiente de examen para los participantes en la sesión de clausura del recién celebrado Vigésimo primer Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba

El líquido incoloro no es el único cómplice. Otros adulterantes le restan pureza al llamado oro blanco. Sin embargo, la inquietud de quienes reciben la materia prima que llega a la industria, rebasa el contexto de la asamblea de los trabajadores y no haya aún la respuesta dentro, ni fuera del escenario laboral.

La preocupación no es nueva. Cinco años atrás los delegados a la edición número 20 del magno evento sindical conocieron sobre las tareas acometidas para asegurar el acopio de grandes cantidades de leche, con vistas a garantizar el cumplimiento de los planes de producción en el establecimiento de productos lácteos del municipio de Morón.

Ahora el quid para que “cuaje” mejor la fabricación de quesos allí requiere potenciar la unidad de acción para encarar el delito económico fuera de la fábrica y elevar la exigencia en la contratación, porque hoy la mala calidad de la !eche no asegura los suficientes volúmenes de productos lácteos que necesita el país para sustituir importaciones de alimentos, mientras que las indisciplinas y las ilegalidades repercuten de forma negativa en los bajos salarios en el sector de la industria alimentaria.

¿Cómo revertir causas y consecuencias? Lo primero es elevar la vigilancia y la actuación para evitar o neutralizar el robo desde que la leche sale de la ubre de la vaca, asunto que necesita contar con muchos actores conscientes de la situación económica y financiera que tiene hoy la economía nacional.

Otra buena parte de la solución va por casa. Un miembro de la Sociedad de Queseros en Cuba, consultado por este comentarista, ejemplificó que en industrias de varias provincias se invierten 14 litros para producir un kilogramo de queso, así no hay economía que aguante.

En cambio, el colectivo del lácteo Morón no es perfecto, pero logra óptimos rendimientos industriales. Realiza adecuados tratamientos térmicos y evita pérdidas, por eso utiliza 10 litros de leche por cada kilogramo de queso, contra una norma de 11 ó 12, según la variedad. Tal eficiencia ha posibilitado en determinadas ocasiones el ahorro de 10 mil litros mensuales, lo cual equivale a dejar de utilizar una tonelada de leche entera en polvo, cotizada a más de 3 mil 155 dólares en el mercado mundial.

De manera que, tan importante resulta meditar sobre el impacto económico y social de las cifras antes mencionadas, como implementar la acción colectiva para neutralizar las manipulaciones ilícitas de los adulteradores de la leche de vaca para devolverle al alimento la grasa, el calcio, la caseína y otros nutrientes naturales, y evitar que las fechorías de un grupúsculo repercuta en la salud del pueblo.

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