Agricultores estatales y privados de Ciego de Ávila están de nuevo atendiendo sus viveros tecnificados con semilla de calidad y posturas suficientes para acometer otra gran campaña, dirigida a la siembra de alrededor de dos mil 500 hectáreas de tomate en la etapa octubre-febrero.
Simultáneamente con el laboreo en los invernaderos, desde agosto otras fuerzas roturan los suelos y reciben también la ayuda de los organopónicos y de las casas de cultivos protegidos, además de las empresas La Cuba, Arnaldo Ramírez, El Mambí y Cubasoy, más un centenar de cooperativas campesinas.
En la pasada contienda del tomate, la provincia cosechó más de 34 mil toneladas, de las cuales la Unidad Empresarial de Base combinado de Ceballos molió 25 mil 310, un récord difícil de igualar, en el contexto muy oportuno que permitió contrarrestar la inactividad que tuvo la fábrica ubicada en el municipio de Majagua, tras un proceso inversionista.
El ingeniero Arturo Gómez Ramos, subdelegado provincial de la Agricultura, dijo a la ACN que las 14 pequeñas industrias administradas por la entidad de Ceballos serán decisivas en la próxima cosecha tomatera, pues tienen capacidad para triturar más de cuatro mil toneladas, necesarias asimismo para la elaboración de pasta, salsa y Vita Nova con destino a la población, el turismo y el mercado local.
Otra vez la localidad de Majagua figurará entre las más productivas de Cuba en el fomento y recolección de la hortaliza, pues los anapistas de Ciego de Ávila aportarán el 80 por ciento de la cifra general del llamado perita, mientras se reservarán otros volúmenes del conocido por el de ensalada, el mejor para la mesa cubana, pero incompatible con la industria por las cualidades de uno y del otro.
Pedro Díaz González, especialista de la Agricultura, expresó que el propósito es alcanzar, como mínimo, unas 40 mil toneladas de tomate para satisfacer la demanda industrial, el turismo, los puntos de venta y los mercados agropecuarios estatales.
El año anterior se distinguieron en Majagua los cosecheros Israel Fernández, de la cooperativa de crédito y servicios Orlando González, y el colectivo de la Reinaldo Maning, cuyos rendimientos fueron positivos con 20 toneladas por hectárea.
Especialistas y técnicos de Sanidad Vegetal se preparan para mantener los controles a pie de surco y prevenir plagas y enfermedades a través del manejo integrado con medios biológicos para preservar la naturaleza, puntualizó Díaz González.







