El néctar del triunfo

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El néctar del triunfo /Foto Miladys Causilla Cutiño

Ella no es máster, ni doctora en ciencias, pero tiene como paradigma valores que trascienden en la vida de cualquier persona. Sus manos de ébano puro reflejan la rudeza de la vida.

Ángela Pilar Marín, de 67 años de edad, residente en el reparto Aeropuerto en Ciego de Ávila lleva una vida dedicada a la crianza de los jimaguas Lianys y Leguis León Acebedo.

Ella ha enseñado a sus nietos que el néctar del triunfo se bebe en la copa del sacrificio, y que la disciplina es una forma de amor y muy necesaria en la vida para poder alcanzar metas.

De esa manera aunque Eguis es extrovertido pero Lianys no es de muchas palabras, los dos han desarrollado la capacidad de ser independientes y viven seguros de sí mismos.

La constancia es la virtud que la conduce a hacer lo necesario para alcanzar los retos propuestos, pese a las dificultades que se le presentan a diario.

Junto con el tiempo dedicado a la educación de los pequeños, la perseverancia sustenta sus días, junto con la fuerza de voluntad y el esfuerzo continuo, con el fin de cumplir su meta: que Lianys y Leguis sean campeones.

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