¿Marginación cultural o fatalidad geográfica?

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Cine del municipio de Majagua, una de las instalaciones culturales generalmente subutilizadas en los territorios /Foto tomada de Internet

En cuestiones de programación cultural, Ciego de Ávila no es precisamente el territorio más dinámico de Cuba. Y, a quien le ha sobrado una noche cualquiera de la semana para alguna propuesta recreativa, digamos, artística, pues de seguro más de una vez se habrá tenido que conformar con un diseño emergente de su propio esquema de consumo cultural.

Sin embargo, en los espacios geográficos más apartados del epicentro avileño, ese hecho trasciende en vacíos de programación extremos, que padecen quienes en su ruralidad ¨se recrean¨ casi siempre al margen de los tabloncillos, cines, teatros y otros escenarios para espectáculos o eventos culturales inexistentes en bateyes o consejos populares, en los cuales casi todo el año se carece de carteleras, excepto alguna que otra promoción esporádica, por lo general en el verano.

Es la realidad en esos sitios donde vive mucha gente con avidez de recreación durante todo el año, y en algunos casos, sin ser consciente de que necesita participación cultural para su crecimiento humano y salud mental; personas que por mucho tiempo se han conformado con la oferta de nuestros canales básicos de televisión y quienes hoy en considerable número emigran a las turbulencias del Internet, en su mayoría sin herramientas para la selectividad adecuada, vulnerables al filo de la banalidad, carne de cañón nueva para los grandes negocios de la industria cultural y su sometimiento.

Lo habitual en esos lugares periféricos es que después de un día de trabajo o estudio, apenas concluye el capítulo fijo de la telenovela de turno, una parte de la familia se va a la cama; algunos socializan, cantan y repiten la palabra del pastor de sus congregación religiosa en las pequeñas casas de culto diseminadas por los campos; en tanto otros grupos crecientes se entregan al intercambio virtual en Facebook, Whatsapp, Youtube, etc, mientras las propuestas u ofertas de las instituciones culturales en los territorios no constituyen casi nunca una opción.

La identidad allí para las mayorías se limita a un concepto distante, abstracto, que no pasa de ecos de palabras que llegan ocasionales en la televisión entre el murmullo familiar y los ruidos cotidianos. La buena música, la literatura o el cine vienen verticales por la pantalla y sin oportunidad de intercambio, en una fatalidad geográfica donde no se puede ser protagonista, donde parece que hay que conformarse con aspirar a ser solo un espectador aislado.

Es el paisaje nocturno y de fin de semana en la mayoría de los asentamientos rurales del territorio, amén de que entre las prioridades del Ministerio de Cultura de Cuba en 2019 la número 14 se orienta a: ¨Atender diferenciadamente el trabajo cultural en las comunidades, potenciando el liderazgo de la brigada de instructores de Arte José Martí….¨

Pero para que esta buena idea no sea letra muerta primero las casas de cultura en los municipios tendrán que despojarse de inercias, revolucionar sus prácticas, tendrán que repensar sus esquemas en función de sacar del ¨coma¨ a la programación cultural en los pueblitos, para recuperar los espacios perdidos, para reconquistar a la gente y contribuir a la calidad de vida que se merece allí donde se trabaja la tierra, allí donde tienen lugar procesos imprescindibles para nuestra sociedad.

El conjunto músico danzario La Cinta, de Baraguá, es evidencia de que el fortalecimiento de tradiciones en las localidades puede ser un modo de dinamizar la cultura en las comunidades avileñas./Foto Osvaldo Gutiérrez

¿Hacia dónde se reorienta el presupuesto que debe asignarse cada año para las actividades recreativas en las comunidades? ¿Acaso se queda todo en los epicentros citadinos, en las cabeceras municipales?

¿Pudieran ser los proyectos socioculturales comunitarios, una alternativa funcional e inmediata para recuperar la cultura en los poblados distantes, a partir de un mayor aprovechamiento de las capacidades endógenas, de los instructores de arte, de los promotores naturales?

Por citar un ejemplo, el proyecto Estaciones, de la Compañía Teatro Primero es una iniciativa en el que sus artistas hacen posible de manera sistemática, con apoyo institucional y con un impacto social digno de aplaudir, que constituye una de las variantes funcionales como antibiótico para este problema.

 Pensar en todo ello es más que un reto, una urgencia para nuestro andamiaje institucional de la cultura, para sus trabajadores y decisores, porque no podemos actualizar la política económica del país, no podemos pensar en esquemas de productividad y desarrollo sostenible sin tener en cuenta las necesidades espirituales de los de más atrás, sin igualdad de oportunidades culturales para todos, sin trazar planes recreativos básicamente inclusivos en la práctica.

No podemos conformarnos con que las situaciones geográficas condicionen la  marginación cultural, que casi siempre provoca crisis identitarias, fenómenos migratorios y despoblamiento de zonas rurales donde hay una masa humana protagonista de labores productivas imprescindibles y que, además, merece ser parte de lo bello, espectador activo del arte que sensibiliza al hombre y lo hace mejor y más útil. 

4 Comentarios

  1. pensé que iban a hablar de Majagua especificament3 donde las propuesta culturales son nulas durante todo el año. Un cine un anfiteatro una pista y una plaza con capacidades envidiables que están todo el año sin usar y dos centro recreativos donde las ofertas se circunscribe solo a las vacaciones y son muy pocas, contadas con los dedos de la mano. Todo el presupuesto se deja para los bandos donde nunca se invierte de la mejor forma con propuestas a veces muy malas.

    Por cierto la imagen que us@n no es la del anfiteatro que es a lo que se refieren en el pie de foto. Es el cine que ya ni película ni espectáculos

  2. Muy buen comentario, sin embargo me gustaría que ilustrara con datos, por ejemplo, acerca de cuántas actividades planificó Cultura en la provincia en lo que va de año destinadas a esas comunidades apartadas; cuántas se dieron, y por qué otras se incumplieron; qué tipo de actividades fueron; qué manifestaciones artísticas llegaron a esas comunidades. Es que, a veces, le llaman actividad cultural a un profesor del INDER con tres pelotas y juegos para los niños, más la venta de bebidas para los adultos; o en el peor de los casos a un audio con música de la que es mejor desechar y un termo de cerveza. Repito, buen comentario, pero sería bueno que tuviera eso, algo de datos que ilustren. Gracias a la periodista.

  3. Estos problemas no son privativos de Majagua, sino que también abarcan otros sitios como la propio capital avileña. Y entre las opciones que buscan las personas “aburridas” está el consumo de alcohol.

  4. Ezequiel gracias a usted por el comentario. Tendremos en cuenta su sugerencias y en próximos trabajos presentaremos datos o elementos cuantitativos que sean más ilustrativos. Nuestros lectores son nuestra razón de ser. Un abrazo.

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