Los frijoles desazonados (Audio)

Recogida de fruijoles en la Cooperativa de Créditos y Servicios José Maceo /Foto José Luis Martínez Alejo

Quienes tienen el deber  de producir comida ven marchitado su esfuerzo en una cooperativa de  Ciego de Ávila.

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Liborio puso la olla al fuego y se sentó a la mesa para calcular el costo real de aquel congrí elaborado con ingredientes no adquiridos por la libreta de abastecimiento, porque por esta vía se puede adquirir menos de una libra mensual de frijoles por consumidor.

Cuando él desistió de anotar números y más números, le dije que su cuenta es minúscula en comparación con la de las personas que doblan el lomo al pie del surco, porque tienen el compromiso de producir comida para el pueblo.

Le hablé sobre el espíritu de sacrificio de Nicodermo Guerra, de los hermanos Martínez Loyola y otros campesinos que por estos días ven marchitado su esfuerzo, a pesar de producir en tierras muy fértiles de la Cooperativa de Créditos y Servicios José Maceo, del municipio avileño de Ciro Redondo en Ciego de Ávila

Esos guajiros tienen las cuentas claras: cuesta 320 pesos un litro de aquel producto que me enseñaron para combatir plagas y enfermedades, un saco de un tipo de abono 80 pesos y seis mil pesos una manta que alcanza para poner al Sol el contenido de 20 sacos de frijoles, por citar solo tres ejemplos.

Es innegable que muchos de esos insumos costosos proceden del mercado internacional. Pero también es real que hasta el fin de semana último casi mil quintales corrían el riesgo de convertirse en pérdidas económicas porque se exige que el frijol apto para el consumo tenga como máximo el 15 por ciento de humedad.

En esa cooperativa siguen mirando hacia el cielo y continúa con riesgos la producción terminada, cuando la campaña de recolección es joven y la mayor parte de las 200 toneladas contratadas está en los surcos.

Una pequeña parte de los susodichos granos salieron el 8 de febrero hacia la provincia de Guantánamo y otros 910 sacos llenos esperan impacientes en la José Maceo. Mientras a Ciego de Ávila llegaban frijoles procedentes de Camagüey y Matanzas. ¿Sensata y austera distribución?

Otro percance inquieta a los socios de la cooperativa pinense José Maceo. Los persistentes chubascos de diciembre y enero últimos provocaron las pérdidas de 35 hectáreas de frijol, 15 de tomate y una de ají cachucha. Y natura no solo abruma a esa base productiva. Las precipitaciones afectaron cientos de hectáreas en el territorio avileño.    

También es cierto que el volumen de frijoles recolectado en las distintas entidades estatales y del sector campesino en el país obedece a un sistema de balance nacional de distribución y merece respeto todo lo legislado para ganar en orden y disciplina institucional, pero luego de un demoledor huracán, ¿algún organismo puede arriesgarse ante probables mermas de un alimento que sustituye importaciones?

La producción no puede botarse como suelen hacer muchos con la ficha  de costo en no pocas entidades avileñas, a la cual le dan agua y la sueltan como el doble nueve en el juego de dominó.

José Luis Martínez Alejo

José Luis Martínez Alejo

Periodista

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