
Graziella Pogolotti destaca la figura y obra de Pastorita Núñez.
La intelectual cubana Graziella Pogolotti destaca la figura y obra de Pastorita Núñez en su habitual espacio de los domingos que Juventud Rebelde publica hoy con el título de Un recuerdo para Pastorita.
“Su figurita modesta, valiente, y con una entrega total a las tareas encomendadas, se proyectó a través de todo el país”, afirmó la intelectual cubana de Pastorita, quien, vinculada al Partido del Pueblo Cubano, se entregó en todos los frentes a la lucha contra Batista.
Al término de la guerra, había alcanzado el grado de primer teniente del Ejército Rebelde, precisó Pogolotti sobre Pastorita en su comentario en que recuerda, de manera particular, también a Juan Manuel Márquez, ambos surgidos de lo más profundo del pueblo.
De Juan Manuel Márquez, dijo que insobornable siempre, había conocido cárcel y persecución desde los tiempos del machadato. “Fue el segundo jefe de la expedición del Granma y cayó, brutalmente asesinado, después de Alegría de Pío”, añadió Pogolotti.
Evoca la fundación, en febrero de 1959, del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda), una de cuyas fuentes de financiamiento procedía de la venta de bonos reintegrables a plazo fijo. “La empresa tenía como propósito acelerar la construcción de viviendas, uno de los grandes problemas que ha pesado históricamente sobre nuestro país”.
“Sin arredrarse ante la envergadura de la misión encomendada, Pastorita se valió del apoyo de equipos integrados por los mejores arquitectos y urbanistas de la época, etapa que coincidió con la maduración de las ideas de vanguardia en esta rama del conocimiento, tanto en lo técnico como en lo artístico dispuso también de obreros bien calificados” expresa.
“Transcurrido más de medio siglo, causa admiración la magnitud de la obra realizada y la complementariedad de las soluciones adoptadas. Ahí está, incólume, ajustada a las demandas del buen vivir, La Habana del Este”.
“Dispersos por la ciudad se conservan en perfecto estado edificios de apartamentos, modestos y funcionales. En algunos de ellos permanecen todavía sus fundadores. Aquí y allá, en la periferia de la ciudad, se preservan agrupaciones de pequeñas casas independientes. Muchas recibieron nombres en homenaje a los mártires de la Revolución, pero la memoria popular los evoca como las viviendas de Pastorita”.
Con el paso de los años, con similar entrega, Pastorita se encargó de planes de desarrollo de la agricultura, comenta.
“Cuando empezó a percibir el peso de la edad, nada reclamó. Encontró refugio en una institución. Nunca doblegada ante las limitaciones impuestas por el desgastante transcurrir de la vida, siguió desarrollando iniciativas que alentaron la creatividad de sus nuevos compañeros, los adultos mayores”.
El patrimonio no es la herencia recibida de un ayer definitivamente clausurado. Se sigue edificando en el presente y así habrá de ocurrir mientras exista vida. Su registro tiene que mantenerse en permanente actualización. En lo espiritual —ámbito de los valores—, en lo documental —espacio de la creación artístico-literaria— y en el plano de la construcción, el proceso de la Revolución ha ido dejando sus huellas, marca de las generaciones que han moldeado la época, refiere Pogolotti.
Urge-añade- recoger ese legado con mirada crítica, base de la reflexión indispensable en el momento de tomar decisiones respecto a un mañana que avanza sobre nosotros. De esta Habana en víspera de cumpleaños, corresponde conceder la significación que merece a las obras producidas bajo el auspicio de Pastorita, entre ellas el Conjunto Urbano de La Habana del Este.
Justo es añadir, además, las que tuvieron otros auspicios, como la Cujae y el actual Instituto Superior de Arte. Volveré sobre el tema porque queda mucha tela por donde cortar, concluye Pogolotti su artículo.






