Las trillizas de Tamarindo (+Fotos)

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Las trillizas crecen saludables y alegres /Foto Abilio Placencia

Mailín y Evelio forman un matrimonio, como tantos en Cuba, que decidieron crear una familia y tuvieron una hija: Karla, a la cual pretendían que le siguiera otro descendiente, tal vez un varón, y así completar la parejita, como suele suceder en estos tiempos de poca prole.

Pero eso que llaman destino, les deparó otra situación, sorpresiva, inesperada, que al final les llenó de felicidad.

En la espera de una nueva gestación, Mailín pasó más de 15 años sin volver a embarazarse…, tal vez perdió la esperanzas, hasta que un día se produjo lo anhelado y ella supo que llevaba un nuevo ser en sus entrañas.

El seguimiento del embarazo, como se establece de forma gratuita en Cuba, llevó varios procederes y cuidados. A las 20 semanas le practican un ultrasonido ginecológico y ¡sorpresa!: tenía tres fetos en su útero.

Una sensación de asombro y preocupación invadió a este matrimonio, pues tres bebés de un golpe es muy complicado, además, vivían agregados con los padres de ella y la vivienda no tenía el espacio necesario para tantas personas.

Mailín Companioni es Licenciada en Enfermería y especialista en Atención Primaria de Salud y su esposo Evelio González, es Ingeniero Agrónomo, dedicado al cultivo del tabaco y viven en el poblado de Tamarindo, municipio de Florencia, Ciego de Ávila.

Al detectarse a ella un embarazo múltiple, fue ingresada en un hogar materno de Ciego de Ávila, donde pasó la mayoría de su gestación, bajo la atención constante de la Doctora en Ciencias Silvia Retureta, para controlar cualquier desbalance físico y propiciar que la materna llegara al alumbramiento en perfecto estado.

El 8 de septiembre del 2015 se le practicó la cesárea a Mailín en el Hospital Provincial de Ciego de Ávila. Fueron tres niñas, nombradas Evelyn, Emily y Eselyn, que nacieron bien pero, como está establecido, pasaron una temporada en la Sala de Neonatología, hasta tener cada una el peso y la estabilidad necesarias para comenzar sus vidas en el ámbito familiar.

Ya en la casa de Tamarindo se les asignó a la familia, una enfermera encargada de ayudar en la atención especializada de las trillizas, durante el primer año de vida, como se hace en estos casos, dada la complejidad de la crianza de tres bebés al mismo tiempo.

Pero existía la dificultad de residir en una vivienda pequeña, con una familia muy aumentada. El poco espacio para tantas personas resultó un problema que las autoridades locales valoraron y decidieron construirle una casa bien espaciosa para la familia de Malín, Evelio y sus cuatro hijas.

Las trillizas son niñas de muy buena salud e inteligencia, con bastante parecido físico. En un futuro, cuando sean adultas, sabrán valorar todo lo que el Estado Cubano, sus padres, familiares y la comunidad donde radican, han hecho por ellas para garantizarles una vida plena.

Las trillizas acabadas de nacer el 8 de septiembre del 2015 /Foto de Archivo
Mailín junto a una de las niñas en la sala de Neonatología /Foto Ana Iskra Meizoso
Esta es la espaciosa casa construida para las trillizas y su familia /Foto Abilio Placencia

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