La mayor fidelidad de Eliberto

0
35
Eliberto Sarduy Rivero

A pesar de sus resultados, Eliberto Sarduy no ha sido premiado con dirigir un equipo cubano en arenas internacionales.

Eliberto Sarduy Rivero no se ha detenido a pensar que desde su posición de director de los equipos masculinos de hockey sobre césped de Ciego de Ávila, sigue siendo el portero defensor que fue en los años 70 del siglo XX cuando jugaba como integrante de los Granjeros de Camagüey.

Y es que este hombre de pequeña estatura, pero grande en conocimientos del deporte de los bastones y la pelota, se ha erigido como el arquero estratega de las selecciones juveniles y mayores para impedir que los contrarios anoten goles y le quiten la supremacía en la rama varonil de la disciplina.

El hockey se jugó por primera vez en Cuba en 1969, desde ese entonces estoy ligado a él con la misma pasión del primer día, dice Sarduy, a quien se le debe la práctica y los resultados de esta actividad física en Ciego de Ávila.

“Cuando ocurrió la división político-administrativa en el país, me di a la tarea, junto con otros compañeros, de buscar a niños en edad primaria que tuvieran movilidad y buenos reflejos en el terreno para enseñarles hockey y sentar las bases de lo que hoy somos como provincia”.

Valió la pena el sacrificio, porque a finales de los años 80 escalamos a los primeros lugares, que siempre habían sido ocupados por Camagüey, La Habana y Villa Clara, comenta este avileño, quien cumplió misión en Barbados como entrenador en escuelas desde el 2002 hasta el 2006.

La primera medalla de oro al frente de un equipo provincial la alcanzamos en 1985 en el campeonato nacional juvenil, categoría en la que hemos ganado 20 títulos, cinco subtítulos y cuatro terceros lugares, refiere con orgullo.

 “Con los mayores, la vitrina avileña del hockey atesora 12 medallas de oro, nueve de plata y tres de bronce, lauros que me comprometen a seguir perfeccionando las jugadas frente a los contrarios, que cada vez les cuesta más trabajo destronarnos.”

Formador de todos los profesores de hockey que laboran en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) del territorio, Eliberto también estuvo en Venezuela al frente de la selección nacional de ese país que ganó la Copa Interamericana Panamá 2013, los Juegos Bolivarianos de ese año y bronce en los Juegos Suramericanos del 2014 en Chile.

Uno de los grandes orgullos de Sarduy es su hijo Heriberto, considerado uno de los tres mejores delanteros en Cuba con más de 305 goles en eventos nacionales y más de 130 en internacionales.

Heribertico llegó al hockey sin yo esperarlo, pues desde chiquito jugaba el tenis de mesa, pero en unos nacionales pioneriles perdió el oro y no quiso seguir, llegó a la casa y me dijo que venía conmigo para el terreno, recuerda Sarduy, quien es licenciado en Cultura Física desde 1989.

“No quería quitarle un deportista al tenis y mucho menos al entrenador, que era mi amigo, mas el niño, que tenía siete u ocho años, insistió y entonces fue que otro compañero de labor me pidió un voto de confianza para probarlo y hasta los días de hoy, mejor no puedo pedirlo, no solo como hijo, sino también como deportista y profesor”.

Como justo reconocimiento a los resultados del hockey sobre césped en Ciego de Ávila en todas las categorías, le fue donada a la provincia una cancha sintética, para la cual se acondiciona el área.

Estoy muy feliz por esa posibilidad de disponer de un terreno de alta calidad, creo que cuando empecemos a explotarlo habrá más desarrollo en Ciego de Ávila y en Cuba, y estoy seguro de que vamos a ser un poquito más fuertes en  la disciplina, dice este hombre de 66 años de edad.

“Fue difícil llegar a donde estamos y mantenernos lo es mucho más, pero la mentalidad siempre ha sido ganar y así lo demuestran los campeonatos 2015, 2016, 2017 y 2018, en los cuales los rivales no pudieron derrotarnos porque saben que con Ciego de Ávila hay que contar”.

A pesar de tantos resultados y aportes de Eliberto Sarduy Rivero al hockey, no ha sido premiado con dirigir un equipo cubano en arenas internacionales, negativa que pudiera interpretarse como incompetencias de no pocos superiores de este deporte, sin embargo, la humildad de este hockeísta solo llega a pensar que es ingratitud de la vida.  

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*

code