Katiuska, la cordialidad y el arte de vender

Para la organización de la protección al consumidor, ha sido publicada en la Gaceta Oficial la Resolución 54 del 2018. Foto Osvaldo Gutiérrez Gómez

El respeto es un valor que cada persona proyecta en su ámbito familiar y social.

En el segundo piso de la Tienda Recaudadora de Divisas (TRD) La Cruz Verde, en el propio corazón del centro de la ciudad en Ciego de Ávila, Katiuska Robert Ruiz siempre recibe al cliente con un cordial saludo para luego preguntarle qué desea comprar en el área de tejidos.

Aunque parezca raro, por lo común que es ver todo lo contrario, para esta avileña, con cuatro décadas de edad, sí es prioridad atender al consumidor como se debe.

Y no es ningún eslogan publicitario, pues quienes acuden al establecimiento comercial se van complacidos con el trato de Katiuska, quien labora como dependienta de esta cadena desde hace 11 años.

A nadie le gusta que lo irrespeten, eso es algo que afecta con demasiada frecuencia al mundo actual, el respeto es un valor que viene desde el interior de cada persona, que lo proyecta en su ámbito familiar y social, comenta a esta reportera mientras enseña a una joven un corte de tela.

El día a día se torna muy complicado, por todos los lados aparece un problema, entonces por qué voy a sumarle uno más con una mala respuesta o una indiferencia a quienes solicitan de mis servicios, dice esta avileña.

Hay muchos clientes que se sienten desprotegidos en el momento que estás frente a ellos y es ahí cuando debemos hacerle más placentera la estancia en nuestra tienda, porque la persona que brinda un servicio para que otro consuma o se sirva del mismo, también en algún momento lo recibe y se convierte en consumidor, refiere.

 Cuando atiendo al cliente siempre me pongo en su lugar, pues me molesta que jueguen con mi dinero y tiempo, por lo que sugiero varias opciones de mercancía para que se vaya complacido, pero también lo invito a que repita su visita.

Ser vendedor es, en primer lugar, una vocación. Nadie puede desenvolverse en este oficio si antes no ha tenido un deseo profundo de ejercerlo, asegura esta mujer.

 Y, a diferencia de lo que opinan quienes desconocen el área comercial, solo se llega a ser un comerciante a través de la formación adecuada, es un oficio que requiere estudio y práctica, además de constancia y personalidad, afirma Katiuska con fuerza en sus palabras.

Bien por Katiuska Robert Ruiz que, con su sencillez y respeto al cliente detrás de un mostrador, demuestra que lo “raro” debe ser lo común en el comercio de Cuba y de cualquier país.

Agencia Cubana de Noticias

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