Juan Manuel Márquez, expedicionario del Granma

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Juan Manuel Márquez nunca dudó en cambiar la palabra por las armas de sus ideales revolucionarios /Foto Archivo

Desde la juventud Juan Manuel Márquez decidió que su vida la dedicaría a combatir las lacras de la República neocolonial y nunca dudó cambiar la palabra por las armas en defensa de sus ideas al precio de la vida.

Juan Manuel tuvo profundas ideas revolucionarias y gran prestigio popular; nació en la playa de Santa Fe, La Habana, el 3 de julio de 1915, pero la muerte no lo sorprendió en la cama.

Su vida se encaminó bien temprano: desde los años 30 del siglo pasado, se enfrentó a las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista; en los 40, contra la corrupción y las lacras sociales y estuvo de nuevo frente al golpe militar batistiano del 10 de marzo de 1952.

A los 16 años resultó arrestado por primera vez por intentar sublevarse contra el machadato, en el 32 estuvo recluido una semana en el castillo del Príncipe y, en la entonces Isla de Pinos hasta poco antes de la caída de Machado.

Se opuso a la mediación de Summers Welles en una declaración pública emitida por el sector radical estudiantil en julio de 1933. Rechazó la injerencia estadounidense y su mediación. En junio de 1955 fue golpeado salvajemente tras publicar en el periódico La Calle un artículo titulado Manos asesinas.

Identificado con el Movimiento 26 de Julio, salió del país primero, a los Estados Unidos y después a México, de donde regresó a Cuba como segundo al mando de la expedición del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, con el grado de capitán.

El desigual combate del 5 de diciembre, la denominada sorpresa de Alegría de Pío, dispersó a los 82 expedicionarios; Juan Manuel cayó prisionero en mal estado físico, fue torturado y asesinado por los sicarios de la dictadura el 15 de diciembre de 1956.

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