La crueldad que representa el bloqueo económico, financiero y comercial que sostiene el gobierno de los Estados Unidos a Cuba es de tal magnitud que impide comprar medicamentos para salvar vidas de niños, entre estos, el Óxido Nítrico.
El doctor Fernando Fernández Romo, jefe del servicio de Neonatología del hospital provincial Doctor Antonio Luaces Iraola de Ciego de Ávila, denunció que la injusta medida imposibilita que niños neonatos (hasta 28 días de nacidos) puedan recibir este medicamento, si fuera necesario.
El Óxido Nítrico es un gas vasodilatador que se encarga de dilatar las células musculares y es muy efectivo en casos de hipertensión pulmonar, lo cual obliga a los especialistas a usar otras terapias como la ventilación mecánica, que puede provocar complicaciones severas y alarga la estadía hospitalaria de los pequeños.
“Los neonatologos cubanos sentimos la impotencia al ver a nuestros pequeños pacientes necesitados de tratarse con Óxido Nítrico y no poder disponer de este recurso, porque una política agresiva de gobernantes estadounidenses se lo impiden a Cuba a pesar de la voluntad de nuestro gobierno de adquirir todos los recursos médicos necesarios para salvar vidas”, dice el doctor Fernández Romo.
“También se hace muy difícil la compra en mercados internacionales de cánulas de traqueostomía, sondas de gastrostomía y todo tipo de material desechable para los distintos tratamientos que requieren los niños”, añade el galeno avileño.
La Neonatología es medicina de primer mundo porque sus salas deben estar dotadas de alta tecnología, tan costosa como los tratamientos que requieren los recién nacidos prematuros, de bajo peso, con mal formaciones u otro tipo de patología que requiere de ser atendido en una sala de neonatología.
Cuba muestra uno de los mejores índices de Mortalidad Infantil, de los países del continente y desarrolla el Programa Materno Infantil que, con una amplia estructura de atención primaria y secundaria, protege la vida de gestantes y niños de forma gratuita.
Aunque el bloqueo afecta a la isla por más de cinco décadas, los médicos cubanos buscan alternativas y no se dan por vencidos porque Cuba resiste.







