Ignacio Batista: Todo se lo debo a la Revolución

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El equipo de béisbol femenino de Ciego de Ávila reconquistó el título nacional en el 2017 bajo la tutela de Ignacio/Foto Zona de Strike
El equipo de béisbol femenino de Ciego de Ávila reconquistó el título nacional en el 2017 bajo la tutela de Ignacio/Foto Zona de Strike

Los méritos no lo envanecen, por el contrario,  asegura que el resultado no es obra suya solamente, sino también de las atletas.

A Ignacio Batista Sarmiento, el mejor director técnico de equipos deportivos de Ciego de Ávila durante el 2017, la vida no le ha regalado nada, sólo la perseverancia lo ha llevado al lugar donde hoy está.

Sin embargo, él afirma con mucha seguridad que todo lo que es y lo que tiene se lo debe a la Revolución, que le dio la oportunidad de estudiar y hacerse Licenciado en Cultura Física.

Nacido en 1957 en una zona rural de Antillas, en la provincia de Holguín, el séptimo de 11 hermanos siempre fue un apasionado por el béisbol, deporte que practicaba desde niño con otros muchachos de la zona.

El llamado al Servicio Militar en la provincia de Camagüey cuando tenía 16 años le dio un giro a su existencia, pues en las filas del ejército estudió mecánico automotriz y chofer, pero también formó una familia con la cual se quedó a vivir después de su licenciamiento.

A principios de la década del 80 se traslada a Ciego de Ávila, embullado por un antiguo compañero militar, donde echó raíces definitivamente pero también encontró un modo de vincularse a su gran pasión: el béisbol.

“Como no tenía condiciones físicas para desempeñarme como atleta, practicaba por diversión, rememora, y mientras laboraba como chofer en diferentes empresas, me desempeñaba como activista del INDER, entrenando y dirigiendo equipos de pelota o softbol en varios Consejos Populares alejados de la capital provincial\”, recuerda.

Un curso de árbitro nacional lo acerca más a su sueño y le permite ejercer como tal en ligas de desarrollo, juegos escolares y campeonatos universitarios.

La convocatoria de la Federación de Mujeres Cubanas para formar un equipo de pelota femenino con vistas a participar en un campeonato zonal le abre las puestas a lo que desde entonces será parte indisoluble de él.

De esa época recuerda que participó en la conformación y preparación de un conjunto juvenil , pero como no tenía nivel superior no pudo dirigirlo, lo cual lejos de amilanarlo, lo estimuló a estudiar nuevamente.

Sin desalentarse ante los escollos, siempre en aras de superarse, pasa un curso de nivelación, que le permite matricular en la Universidad en la categoría por encuentros hasta que finalmente obtiene el título de Licenciado.

Desde entonces, asegura, han venido muchas cosas buenas, con sacrificio y empeño, pero no me han faltado las oportunidades.
Con equipos femeninos ha puesto en alto el nombre de la provincia en copas Ocho de Marzo y otros campeonatos  y por sus resultados ha sido llamado a integrar equipos de entrenadores de selecciones nacionales.

Las muchachitas, como él llama a sus atletas, son como  sus hijas, por ellas se preocupa hasta el más mínimo detalle, las cuida como un padre y no duda en viajar a cualquiera de los municipios a visitarlas cuando se ausentan o conoce que tienen algún problema.

No ha faltado ocasión en la que al conocer las buenas condiciones de una muchacha, haya luchado hasta el cansancio para convencer a los padres de que la dejen practicar, cosa que hoy muchos agradecen.

Colaborador del deporte en la República Bolivariana de Venezuela durante 27 meses, allí también dejó su impronta al llevar al equipo de Nueva Esparta a ganar medalla de oro por primera vez en la categoría Yunior.

 Al frente del equipo femenino de béisbol de Ciego de Ávila obtuvo en el 2017 medalla de oro en el cuarto campeonato nacional de esa disciplina, por lo que resultó seleccionado el mejor director técnico de equipo deportivo, en tanto su conjunto fue el más destacado en la categoría de las damas.

Los méritos no lo envanecen, por el contrario, expresa con humildad que el resultado no es obra suya solamente sino también de las atletas que son las que más se sacrifican y practican a veces sin las mejores condiciones, así como del conjunto de entrenadores que labora junto a él, al apoyo del INDER y de la comisión provincial.

 Pero este hombre,  que goza del respeto de sus pupilas y de cuantos le conocen, no vacila en afirmar que gracias a la Revolución ha hecho realidad sus sueños porque “ mi vida se la he dedicado al béisbol y he vivido para el deporte”.  

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