Cuatro de las nueve cepas bacterianas recolectadas en las grietas de las rocas del hipercalino manantial y aisladas redujeron significativamente el PEBD, cuya descomposición es extremadamente difícil en condiciones normales, durante un periodo de incubación de 90 días.
Según los investigadores, después de ‘comerse’ el plástico las bacterias produjeron subproductos inocuos para el medio ambiente.
Un informe de la institución señaló que los resultados revelaron cambios en la estructura física y en la composición química de las películas plásticas, además de la evidente disminución del peso de las mismas.
Los expertos destacaron que la capacidad de degradación del PEBD, plástico de la familia de los polímeros olefínicos, mediante esas cepas bacterianas puede deberse a las condiciones extremas en las que se hallaban.
Un reciente informe elaborado por el movimiento ‘Free from Plastic’, reveló que el 80 por ciento de los ocho mil 300 millones de toneladas métricas de plástico producidas desde 1950 todavía perdura en el medio ambiente.







